“Las mujeres de Tchaikovsky”: documental fílmico acerca de los aspectos personales del compositor, y el misterio sobre su muerte: ¿cólera o suicidio?

  Por Luis Felipe Marsáns

  Sorpendente es cuando uno lee “Las Mujeres de Tchaikovsky”, refiriéndose a un compositor del que los estudiosos de su vida íntima se han dedicado a resaltar su alegado carácter de “homosexual”, con tanto o más interés que el que han puesto en la calidad de su música; ésto en escala ascendente, ahora que esa condición personal de un gran núcleo humano ha escalado casi la cima, con la aprobación de matrimonios del mismo sexo.

  Lamentable es, digo yo, que haya sobradas razones para admitir lo que antes subrayo, no así, sin embargo, para identificar su grandiosa música, en todos los ámbitos, con tal o cual preferencia. Sus composiciones ciertamente, identifican la lucha interna del individuo, en la profundidad de la melancolía del diálogo y la desesperación sin límites de sus crescendos, coronados por cierre dramático de los tiempos y el fraseo lamentoso que surge como un grito contenido, que apunta siempre al por qué.

  Pero como que la música es un lenguaje, que aunque llega a todo el que nace con la sensibilidad de entenderla –mucho más si la ha estudiado--, los sentimientos expresados por Pedro Tchaikovsky (como era su nombre traducido al español) aplican virtualmente a cualquier estado emocional y conflictivo en que entren los sentimientos humanos, sean de amor, alegría y sufrimiento. De ahí la grandeza incomparable de este hombre, que, además, fue el maestro de la belleza melódica.

          TCHAIKOVSKY   

El documental, editado en DVD por la casa “Allegro Films”, al que le han  dado el nombre de “Two Films” (Dos películas), por venir ensamblado en igual número de partes (la otra es Fate, o Destino), es narrado admirablemente por Christopher Nupen, su creador, musicólogo que ha hecho historia en este tipo de trabajo, convincente en la forma de expresarse, por los elementos de juicio que aporta y la prestancia de su voz y pronunciación del inglés, como ha demostrado en “La vida de Sibelius” y otros trabajos similares.

  El aporta en el libreto, con lujo de detalles, innumerables anécdotas desconocidas por la generalidad, y que vienen a ensanchar el conocimiento de hechos importantes sobre la angustiosa existencia de Pedro Ilich Tchaikovsky (Ilich era su segundo nombre, típicamente ruso); para luego  concluir  con una anécdota respecto a la muerte del compositor, que viene investigándose por otros también desde hace mucho tiempo, calificándola de suicidio. 

En otra película de la BBC (que se aparta de este trabajo) se añaden los resultados de unas pesquisas, de forma periodística, llegando a la conslusión de que el suicidio sí existió, pero que  Tchaikovsky fue inducido a ello para evitar (en una especie de chantaje) que el Zar de Rusia, que llegó a estimarlo sobremanera, supiera acerca de su homosexualidad; pero en definitiva, no hay una conclusión firme sobr el suceso. O sea, que si esto último fuera cierto, lo de la muerte por cólera, sería una invención para cubrir la realidad.

  Para entrar en este tipo de consideraciones, me permití  remitirme a otro biógrago del músico de la que había leído hace unos 40 años sobre el caso. Ella es --o era--   María Tibaldi Chiesa, quien editó su libro Ciaikovsky – La Vita e L’Opera –traducida al castellano por Alfonso Espronceda, y publicada en 1956 por Luis de Caralt,  en Barcelona, España. En el repaso del supuesto suicidio de Tchaikovsky, no encontré nada concreto, pero sí la estudiosa escrtitora afirma que el cólera sobrevino a que el compositor tomó,  a propósito, un agua infestada "probablemente con ánimo suicida", lo cual corrobora, aunque especulativamente, las afirmaciones del suicidio, aunque nunca menciona escándalo alguno. 

  Pero desde el punto de vista biográfico musical, tampoco queda todo muy claro, ni en una perlícula ni en la otra, pues no se hace referencia al hecho de que la Sinfonía No. 6 fue bautizada con el nombre de “Patética”, a sugerencias de Modesto Tchaikovsky (un hermano de aquél), sino que fue escrita por su autor “solamente para ser reconocida por su número. Esto crea un vacío enorme, porque independientemente del episodio a que me refiero, la obra es reconocida siempre como la Sinfonía Patética.

         FACSIMILE DEL CD CON LA TRANSCRIPCION DEL  "LP" CON LA SINFONIA No. 7 DE TCHAIKOVSKY   

Tampoco se consigna en ninguno de los dos films que Tchaikovsky esbozó una Séptima Sinfonía, que no llegó a terminar; sino que, descontento con ella, solamente utilizó el primer movimiento para su “Concierto de piano ñúmero 3” –que se oye mucho en veladas sinfónicas y en grabaciones de discos--; ni mucho menos que la sinfonía en cuestión (completada por  Bogatyrev), llegó a concluirse y grabarse en discos por Eugenio Ormandy y la Sinfónica de Filadelfia, gracias a un arreglo mediante el cual el citado discípulo de Tchaikovsky empleó la música de una de sus piezas de piano instrumentada para llenar el   movimiento que faltaba porque nunca el compositor escribió, de manera que el formato de la obra coincidiera con el usado regularmente.

  Sin embargo, el valor de este DVD, es más que extraordinario desde el punto de vista musical. Primeramente porque nos presenta,  en su primera parte, la influencia –no la tenencia— de “Las Mujeres en la Vida de Tchaikovsky”, como fueron Katerina, personanificada por Cynthia Harvey; bailando  Odette, en el “El Lago de los Cisnes”; Helen Field, como Tatiana, en Eugenio Onegin y Clarry Bartha, como Doña Ana, con la coreografía  de Graham Luistig.Y, claro, no faltaron tampoco los dos grandes episodios de la que fuera brevemente su esposa; y de su protegida,  Madamma Von Meck,  muy bien explicados.

  Todavía más importante, la grabación del DVD cuenta con el célebre pianista –virtuoso indiscutible--, Vladimir Ashkenazy, dirigendo la Orquesta Sinfónica de la Radio Sueca, en una grabación de sonido espectacular; y el análisis erudito del director Christopher Nupen con relación a las piezas ejecutadas. Y viene también con una iconografía cronológica muy extensa de Pedro Tchaikovsky, desde su niñez y juventud hasta sus últimos días.

  La realización, lanzada en el año 2009 fílmica, es originalmente narrada en inglés, pero cuenta con subtítulos en español, alemán, francés e italiano; y  puede ser solicitada a los precios convencionales para este tipo de cosas por el internet, www.Naxos.com

 

  Brilló la violinista Sonnenberg tocando en Miami el Concierto de Felix Mendelssohn

  Por Luis Felipe Marsáns

La interpretación que hiciera en diciembre del 2001 la violinista Nadja Salerno-Sonnenberg del Concierto en Mi menor de Mendelssohn --en el programa de  la Florida Philharmonic, celebrado en el Gusman Center, del downtown-- tuvo un carácter excepcional, no sólo por su depurada técnica, sino  también por la impetuosidad romántica que le primó en todo momento.

  Su manejo del arco fue simplemente virtuoso, logrando que los matices de las melodías emergieran con pasión, moderados unas veces, y con plenitud de colores en otros, según era el caso. Por otra parte, la  concertista puso lo mejor de sí en la entonación del segundo movimiento, en su melancolía infinita, que requiere el tratamiento de una virtuosa como es ella; y en la cadenza, Nadja también se lució, con precisión en cada una de las notas, y la  emocionante forma de tocar que le ha dado fama.

  Tal vez para algunos, la mayor trascendencia de la interpretación entera haya sido su tercer movimiento, por su carácter festivo, que rompe con la melancolía de los dos tiempos  antecesores --que, dicho sea de paso, se tocan ligados, por disposición del compositor--; pero en una obra de semejante envergadura, realmente es difícil aceptar semejante  conclusión, ya que Mendelssohn puso aquí lo mejor de su creatividad, lo mismo en los primeros tiempos que en el último. Y estos conceptos fueron seguidos por la violinista con impresionante perfección.

  Pero si bien es digno de enfatizar la calidad de la Salerno-Sonnemberg en su aparición del citado programa, no es menos importante celebrar el nivel de ejecución  que se desprendió del pódium, gracias a la presencia, como invitado, del director Kenneth Jean. El supo acoplar la orquesta de la mejor forma a  la solista, y lograr que las distintas secciones instrumentales sonaran adecuadamente. Así lo consiguió también en la graciosa obertura "One for the Money", de Schickeler; y en una obra de Aaron Copland (Ciudad callada), para cuerdas y trompeta.

  Pero la mayor aportación del maestro Kenneth Jean llegó en su interpretación de la Sinfonía No. 1 de Jean Sibelius. Aquí, el hombre demostró con creces su dominio sobre el grupo orquestal y su capacidad para hacerlo sonar espléndidamente, con balance y emotividad, en los cuatro movimientos más románticos que este autor finlandés haya escrito en toda su vida, a mi manera de ver.

  Aún cuando su Sinfonía No. 2 comienza a darle a toda la música de Sibelius un carácter harto original --tanto por el uso de una técnica orquestal muy suya, mediante un replanteamiento de las armonías en  el conjunto--; es en la sinfonía No. 1 de este autor --que tocó la orquesta regional en esta oportunidad-- donde sobresale la brillantez de un neoromanticismo que lleva a la sección de primeros y segundos violines un mensaje más dulce, que el que parece primar en el resto de sus sinfonías.

  Así, pues, el programa concluyó de esta forma, con la obra sinfónica que hace despuntar a Sibelius con una grandeza conceptual en la que asoma el mensaje triste, melancólico y ocasionalmente gélido --como su nativo país--, pero siempre lleno de riqueza expresiva, en el canto singular a lo noble y bello de la naturaleza y la creación humana.

Valga resaltar también que Nadja Salerno-Sonnenberg --quien ha tocado en  incontables oportunidades en Miami y Fort Lauderdale desde que llegó a Estados Unidos, refugiada de la entonces Unión Soviética— brilló igualmente por su  acendrado romanticismo, y por el manejo general de sus ricas melodías y poético sentimentalismo, como cuando interpreta a otros compositores.

  Y   es natural. Ella despuntó desde que era casi una niña,  lo que le dio a  su ejecución   un impresionante control sobre el arco y la dinámica; así como por su pasional acercamiento a las diferentes partituras, románticas --según he tenido la oportunidad de verla  y escucharla--, por lo que la conceptúo como una de las mejores intérpretes de Tchaikovsky, cuyo concierto para violín y orquesta es, a mi juicio, el preferido, por la total entrega que hace a esta música..

 

Velia yedra y Bogdan, su esposo,  siguen promoviendo la música clásica cubana constantemente

Por LUIS FELIPE MARSANS 

Durante muchos años, el matrimonio de músicos integrado por Velia Yedra y Bogdan Chruszcz fue muy conocido y admirado por sus reiterados conciertos de música clásica, en Miami y otras ciudades de la Unión Americana; así como en importantes capitales de Sudamérica, tocando  conciertos de los más grandes compositores de distintas épocas, ella, en el  piano; y él, en el violín, que como Concertino de varias orquestas, ha demostrado siempre su maestría.

  Ahora, desde hace años, los dos artistas se han empeñado en dedicar también su talento  a resaltar  los grandes valores del clasicismo cubano de principios del Siglo XIX, ofreciendo conciertos anuales en los predios de varios teatros, en  cuyos programas han figurado obras de autores muy importantes de la Isla.

  Ellos volverán a auspiciar  un  nuevo concierto con la pianista y su esposo  violinista,    próximamente,    en el que se escucharán obras de Ernesto Lecuona, Gonzalo Roig, José Ardevol, Eduardo Sánchez de Fuentes, Jorge Anckerman,  Paquito d'Rivera e Ignacio Cervantes.

  Además, ellos  han hecho igualmente posible la edición de un disco compacto de Velia Yedra interpretando, bajo el título de "Adios a Cuba", las  41 danzas cubanas de Ignacio Cervantes, bellamente tratadas por la pianista, que se desdobla aquí en un género más sensillo que el del romanticismo beethoveniano o de Robert Schumann, pero igualmente difícil en la ejecución técnica del instrumento y la aplicación de sus diferentes matices.

  Pero aún más, como en años anteriores, la velada cobrará una  mayor dimensión con el  acompañamiento de los solistas por parte de una orquesta de cuerdas, integrada por notables miembros de la comunidad de músicos de Miami, que han dejado ver ya sus talentos en los programas presentados en años anteriores.

  También circula un disco de Velia Yedra tocando Danzas Cubanas de Cervantes, que desde ahora en lo adelante podrá ser adquirido por todo el que lo desee en las casas de discos de Miami.

  Valga decir también que Bogdan Chruszcz, nacido en Polonia y criado  en Venezuela, mucho antes de venir a Miami y de  naturalizarse en este país, es uno de los músicos más representativos de la universalidad de este arte trascendental y único, que él abraza en todas sus facetas, especialmente en la cubana, a la que está estrechamente vinculado a través de su esposa, Velia, y a la descendencia del matrimonio que ellos han mantenido como ejemplo, durante muchos  casos.

  Velia Yedra, por su parte, ha llevado con altura una larga carrera musical, que comenzó, siendo muy joven, bajo la tutela de profesoras de reconocido caxlibre; y completó en la Escuela de Música de la Universidad de Miami, en la que  alcanzó el título de doctora en música.

  Poco antes, como homenaje a Julián Orbón, la señora Yedra escribió su tesis doctoral sobre la vida de ese gran compositor, nacido en España,  que vivió desde pequeño en Cuba, donde compuso importantes piezas para orquesta y conciertos de piano 

Mayo10, 2003

Explosividad en "Martes" de 

“Los Planetas”, de Holst

 

Por Luis Felipe Marsáns

La ejecución ofrecida por la Florida Philharmonic de "Los Planetas", de Gustav Holst, el martes último (0ctubre 15, 2002), en el Gusman Center for the Performing Arts, del downtown de Miami --bajo la batuta del maestro invitado, Christopher Wilkins--, tuvo un carácter excepcional de principio a fin, pero vale mencionar con particular énfasis la explosividad de la orquesta  en "Martes, el guerrero", que es la pieza que abre la suite, y en la que el autor puso toda la fuerza que sugiere el tema, y que tanto el director como los integrantes del conjunto supieron presentar con toda su intensidad.

 Agresivo en su acercamiento a los integrantes de la orquesta, Wilkins convirtió este concierto inaugural de la nueva temporada 2002-03, en algo para el recuerdo, no sólo por la forma en que condujo cada una de las piezas de la suite, sino igualmente por la compenetración que demostró tener con  la composición que, escrita en 1915,  "cuando la gente no pensaba mucho en el espacio o en la influencia de los astros como hoy en día" --según él mismo dijo--, se adelanta a su tiempo significativamente.  

 Luego, en "Venus, la pacificadora", el director tuvo un marcado dominio sobre la partitura --al guiar al corno francés, que abre el movimiento con sutileza y establece en su repetición el patrón que domina el ambiente  pacificador--,  imponiendo una especial musicalidad en la posterior aportación del solo de violín, al que sigue el cuerpo entero de las cuerdas.

  "Mercurio, el mensajero veloz", fue tratado por los músicos estupendamente en su jugueteo constante que suena en contraposición al resto del material armónico con simplicidad, particularmente en el término del tiempo; y "Jupiter, el jovial", apareció en esta interpretación de la Filarmónica con una  fortaleza expresiva peculiar, que Christopher Wilkins llevó con elegancia y hondo dramatismo en el tema final, lleno de ternura e inspiración.

 Más tarde, "Saturno, el dispensador de la vejez",  sobresalió en todo el cuerpo orquestal por la suave entonación del principio, llevada con parsimonia por el maestro --sobre el pizzicato que indicaba una especie de latidos del corazón--; y luego por el grandioso crescendo del mismo tema, que alcanzó un momento supremo en el  máximo de su acoplamiento, hasta apagarse en la cuerda baja con el aporte del arpa, la madera y los metales, antes de que los violines pusiera término, en una suave melodía.

 La interpretación cobró nueva vida entonces en "Uranio, el mago", que apareció entonces en la sección de metales (el autor era maestro de trombón) con grandiosidad sonora y un tema circense que se elabora en la madera y que se enriquece con el rítmico sonar del bombo, el tímpano y otros instrumentos de percusión, hasta llegar al final, cargado de elocuencia en la unión de las distintas secciones orquestales.

 "Neptuno, el místico" es una pieza de excepcional belleza que el compositor escogió para concluir su suite sinfónica, y que el maestro manejó con  exquisita entonación en su carácter ondulante y  misterioso. Pero el logro particular de esta ejecución fue compartida por la sección femenina de la Coral de la Florida Philharmonic -- dirigida por los maestros Jeffri Bontz  y Jo-Michael Secheibe--, cuyas voces pusieron, al final  uniéndosea la orquesta, el mensaje sublime del compositor, que comienza tomando fuerza, y, después de  incrementarse, va extinguiéndose poco a poco hasta terminar, como si con ello indicara que el planeta se aleja en el espacio.

 La inclusión de "Los Planetas",  de Gustav  Holst, en el concierto inaugural de la Florida Philharmonic, no sólo fue una feliz iniciativa del maestro invitado, Chirstopher Wilkins (quien, por otra parte, es  director titular de la Sinfónica de San Antonio), sino también una buena muestra de la calidad persistente en nuestra orquesta regional, a pesar de las dificultades que tuvo que encarar durante las temporadas anteriores.

 Con igual suerte, Chirstopher Wilkins empuñó su batuta al comienzo del programa para ejecutar la Sinfonía No.3 de Johannes Brahms, que, aunque  lejos en la distancia cronológica de Los Planetas, sonó admirablemente dentro de su escuela romántica, particularmente en el Poco Allegretto, de su tercer movimiento, melancólico y hermosamente melódico.

Vuelve el violín virtuoso del español Pablo de Sarasate a dominar las grabaciones en discos compactos

 Por Luis Felipe Marsáns

 Una estupenda grabación de los violinistas Adele Anthony  Gil Shaham, tocando  indistintamente las principales piezas del compositor español Don Pablo de Sarasate,  emerge en la etiqueta “Canarty Classics” --distribuido por la casa Naxos of Americas--, agrupando los “Aires Gitanos” (Zigeunerweisen),  la “Habanera”, “ Introducción y Tarantella”, “Capricho Vasco”, “Zapateado”, y, entre otras piezas,  Navarra, para dos violines, donde ambos son  secundados por la Sinfónica de Castilla y León, bajo la batuta del maestro  Alejandro Posada;  al igual que en los Aires Gitanos, igualmente para violín y orquesta. El resto del disco  tiene el acompañamiento del piano de Akirahi Eguchi.

 Y, claro, como es de suponer, Shaham interpreta de forma espectacular y harto sensible  la “Fantasía de Carmen” –escrita sobre la música de la ópera de Bizet--, con el acompañamiento orquestal de la misma Sinfónica de Castilla y León, conducida también por el maestro  Alejandro Posada, al igual que en los Aires Gitanos, compuesta igualmente para violín y orquesta. “Sarasateada, Valladolid 2008". 

  Sarasate, de origen español, quien además de compositor, llevaba en sí las dotes de violinista virtuoso, ocupó profusamente el escenario de los grandes públicos del Siglo XIX, amantes de la música clásica, tras del paso del italiano Paganini, quien aunaba a su innegable virtuosismo como compositor de conciertos para violín y orquesta, un carácter de “showmanship” en sus interpretaciones.

  Franz Schubert, en sus Sonatas para Violín y Piano:  no menos importante

  Por otra  parte, el Volumen No. 1 de la obra completa de Franz Schubert para violín y piano, abre un mundo de importante virtuosismo del violín en discos compactos, gracias a la firma PentaTone, Classic, igualmente distribuida por Naxos of America, con las interpretaciones de Julia Fischer, en el violín y Martin Helmchen, en el piano.

  En esta primera realización, con el número de catálogo  PTC 5186 347, aparecen, cada una en tres movimientos, las Sonatas (Sonatinas) en Re mayor, número 137, 1; la escrita en La mayor (Opus 137, 2); otra en Sol menor (Opus137-2), y  el Rondó para Violín y Piano en Si menor (Rondó Brillante”, (Opus70; Andante Allegro).

  Es justo consignar que los dos intérpretes hacen justicia al talento y sensibilidad de este compositor, que dejó una huella grandiosa en la música del Romanticismo, desde sus composiciones de cámara y sus conciertos para instrumentos solistas y orquesta, hasta sus cuatro sinfonías.

  FELIX MENDELSSON

 Pero un disco de particular profundidad de repertorio e interpretación viene a colmar los últimos lanzamientos de (ATMA Clasique, número ACD2 2617), sello igualmente distribuido por Naxos of America, con selecciones de Félix Mendelsson Bartholdy, que dieron especial gracia al Romanticismo musical del Siglo XIX, en este caso interpretadas por el pianista Louis Lortie y la Orquesta Québec, bajo la dirección del mismo solista.

  Ellos nos traen una versión emocionante de los conciertos Nos. 1 y 2 para piano y orquesta de Mendelsson, que son dignas del encomio de todo aquél que vibre al conjuro de esta música, de magistral belleza melódica y gran profundidad expresiva,  donde además de su carácter temático, cada sección de la orquesta sobresale en perfecto consorcio armónico.

  De otro lado, la orquesta se hace sentir con fuerza expresiva y dramatismo en la sinfonía “Reformación”, número 5; una de las piezas sinfónicas de mayor carácter y grandiosidad, desde su principio hasta su final. Su planteamiento es siempre fuerte, y el manejo de los temas por los  instrumentos la hacen una obra de gran  altura en el repertorio orquestal de su época y de todos los tiempos.

  Otras realizaciones en Discos compactos

  El violin de Anastasia Khirtruk, junto a Andrey Tchekmazov, en el violonchelo, nos traen, por otra parte,  el “Concierto de Violín” y la “Sinfonía Concertante de Miklós Rózsa”, que emergen el disco compato  8.570350, de la misma compañía, con el acompañamiento de la “Orquesta Filarmónica de Rusia, dirigida por Smitry Yablonsky.

 Miklós Rózsa se hizo muy famoso por sus partituras para películas, pero es evidente que su gusto y talento para componer obras de carácter sinfónico era muy especial y finos, según podrán apreciar en este disco aquéllos que no las hayan escuchado antes.

Un segundo disco de este mismo compositor (NAXOS 8.570190), corrobora lo que digo. En éste, Rózsa acentúa sus dotes para el manejo del instrumento, en  las “Variaciones sobre la canción de un aldeano húngaro”, para dúo de violín y piano; “Canciones y danzas norteñas húngaras”; y su “Sonata para violín solo”. Inrtervienen en la interpretación, Phillippe Quint en el violín y William Wolfram, en el piano.

 Y a propósito del violín  y la “Sinfonía Concertante”, valga destacar que la de Mozart, para violín, viola y orquesta, aparece espléndidamente tocada y grabada en el “PentaTone Classics” (compacto de super audio de varios canales), a cargo de Julia Fischer y Gordan Nicolic, en los instrumentos solistas; junto a la “Orquesta de los Países Bajos”, conducida por el maestro Yakov Kreizberg.

 También en el volumen,  el “Rondó para violín y orquesta” y el “Concertone para dos violines y orquesta”, del mismo compositor, e interpretación artística;  estando también en el oboe y el violonchelo solistas, Hans Meyer y Erre Jan Stegenge, en ese orden.

 Completando este preámbulo de las realizaciones de “Naxos” y sus filiares, quiero mencionar el disco “PentaTone Classics” que contiene la Sinfonía No. 5 de Sergei Prokofiev, y la “Oda del fin de la guerra” (opus 105), a cargo de la Orquesta Nacional de Rusia, dirigida por Vladimir Jurowski, con el numero de catálogo PTC5186 083.