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El dialogo de los espectros
Cuento original de Luis Felipe Marsáns
---¿Y decía que su vida fue tan infeliz como para que siga lamentándose...? Ya ve, yo, sin embargo tengo tantos buenos recuerdos, que si le cuento a usted, sentiría envidia.
---No se trata de que yo pueda envidiar o no su suerte. La envidia, en cuanto a lo positivo o noble que pudiera encerrar el vocablo, es la reacción que sentimos al ver nuestros sueños cristalizados en otros, mientras que a nosotros la casualidad o el destino nos niega ese derecho.
---Contemplándolo así, la envidia deja de ser una pasión mezquina para convertirse en un sentimiento justo y hasta una inspiración legítima. Es, finalmente, nuestra rebelión interna contra la adversidad que, en contraposición arbitraria a lo que anhelamos, bendice a otros con menos talento. Pero no es el caso. Ahora, yo no podría siquiera envidiarle.
---¿O no ve que todo ha pasado?: ¡Estamos muertos...! Lo que trataba de explicarle es cómo una vida puede ser triste, negativa o infeliz para algunos, a despecho de los valores personales o de la tenacidad para luchar e imponerse a las adversidades.
---¿Adversidades...? No me haga reír usted... Yo nunca tuve adversidades. Fui rico, ¿comprende? Desde que nací, mi vida fue una fiesta, mucho antes de que yo pudiera entenderlo. Asistí a los mejores colegios y frecuenté los más altos círculos sociales ... Me hice abogado y tuve como esposa a la más linda de las mujeres de mi época. Tuve hijos sanos, y, como hicieron conmigo, los crié a cuerpo de rey. Disfruté de todos los placeres de la vida, aún de aquellos que no muchos pueden alcanzar porque pertenecen a un mundo superior. ¿Me entiende...?
---Perfectamente, espectro letrado. Mi origen, sin embargo, no fue tan privilegiado como el suyo, pero mi desarrollo intelectualmente no le envidia nada.
---Ja, ja, ja...Ya ve, hasta ahora que no existo materialmente, me encuentro a alguien que me hace reír llamándome “letrado espectro”... ¿no es como para morirse de la risa... Digo, como para revivir de la risa...?
---Sí, ya veo que hasta de la muerte usted hace una mofa. Es evidente que siempre fue así, si es que no lo ofendo con esta afirmación, no muy doctorada...
---Yo sí puedo hablar de adversidades...Yo que no provengo de ese mundo suyo y que sólo supe de él a medias, cuando me impuse en la vida, después de muchas vicisitudes por falta de recursos... Yo, que como profesional aprendí más de forma autodidacta que en las aulas académicas. Yo que perdí a mi familia en una catástrofe, y deambulé durante años como un autómata, sin más recursos que mi decisión a recuperarme. Yo que tuve que luchar con un mundo inferior que no me comprendía porque veía en mis iniciativas el enemigo constante, por su ineptitud y mediocridad...
---¿Qué sabe usted lo que es ser un creador incomprendido o un actor sin espectadores... sin siquiera tener críticos...? Así transcurrieron los años de mi vida, confinado y solitario en medio de todos.
---Sin esposa. Sin hijos. Ardiendo en deseos de amar, pero sin ser amado... Siempre en busca de un sueño irrealizable... Conocía a mujeres, una tras otra, pero ninguna alcanzaba a llenar mi vida allí en la medida de mis necesidades, que eran muchas... Un vacío muy hondo me recomía interiormente, mientras que, como intelectual, mis obras literarias no habían pasado de ser un fracaso.
---Corriendo el tiempo, una mujer dulcísima y sensual habría de llegar a mi vida con un poco de felicidad para mitigar el dolor de mis heridas. ¡Era tan linda por fuera y por dentro! ... Reunía todo lo que yo aspiraba en una mujer. En mi mujer. La amé mucho, tan profundamente como ella a mí. Era magnífica en todo: inteligente y talentosa, más allá de lo que yo hubiera concebido...Una verdadera intelectual, comprensiva y amorosa, disfrutaba a plenitud de todos los placeres del espíritu, al igual que los de la carne, con esa candidez exquisita que rodea siempre al verdadero amor, aunque no haya sido el primero. Pero un día ¡Oh, Dios!, pisoteando nuestras recíprocas promesas de amor eterno, se entregó a otro, sabe Dios por qué voluptuosidad momentánea.
---Triste historia entonces...
---Creía que iba a enloquecer. Al cabo, un fenómeno psíquico tan raro como indescriptible se posesionó de mí sumiéndome en un letargo. No podría decir que había olvidado porque todo mantenía su vigencia... Ni uno de aquellos fatales episodios que habían perturbado mi vida, joven aún, pasaba inadvertido a mi memoria. Sólo que me sentía frío ante todo y ante todos... ante mí mismo. O, mejor dicho, ni siquiera me sentía. Era una sensación sin sensaciones. Había un dominio perfecto de mis emociones. Sentía que era más fuerte que todo.
---Se inició entonces un nuevo ciclo de mi existencia. Una etapa que habría de ser definitiva. Quien sabe si era ese momento que llega solamente una vez en la vida de ciertos hombres, y que hay muchos a quienes nunca les llega. Consagré mi existencia a escribir una gran novela. Una obra de tan profundo sentido, que, en gravísimo tono, habría de conmover al mundo entero.
---Un ideal o un ideario. En ella volcaría toda la experiencia de una vida que, a fuerza de estar tan maltratada, se había enriquecido intelectual y espiritualmente a un extremo ejemplarizante. En esa obra, los hechos humanos cobrarían un valor esencial; y yo me entregaba a ella con la certeza del que hace algo sin posibilidades de falla alguna, porque era mi gran verdad.... Todas las amarguras se habían fundido en un crisol magnífico y purificador, para ofrecerle al mundo la lección de mis experiencias. Sería como una nueva escuela de filosofía...Mi sueño...Mi más caro sueño...
Ilustración de Gabriel Sorzano (1976)

---¿Y no pudo realizarlo...?
---Sin acogida por parte de editorial alguno, me dispuse al sacrificio de mis pocos bienes económicos para lanzarme a la publicación del libro por cuenta propia... Pero no logré el éxito que esperaba. No hubo hombre en la faz de la tierra que entendiera mi mensaje... Las críticas fueron tan desfavorables en América, que no quedaron ni siquiera cubiertos los gastos de impresión. Nadie habló de la obra más, sino para desacreditarla. Unos decían que el estilo no iba con la época, mientras que otros la calificaban de fantástica en grado sumo... Y la gran mayoría no pudo si siquiera emitir un juicio, porque no la entendía.
---Un último afán por salvar mi esfuerzo literario me llevó a Europa en busca de un mejor entendimiento; pero también allí todo fue inútil, país tras país, en cada una de sus traducciones.
---Arruinado y exhausto, me retiré del escenario literario y mi obra, dedicación de tantos años y savia de toda mi vida, no pasó de ser papel impreso, como el periódico viejo de un día cualquiera, sin noticias trascendentales.
---Transcurrieron muchos años. Fue necesario que algunos miles de hojas de almanaque diario cayeran inexorablemente, antes de que alguien de importancia en el mundo de la literatura se interesara fervientemente por primera vez en mi libro, y le prestara atención, meditando profunda y seriamente sobre su mensaje.
---Lentamente, numerosas personas se sumaron al proceso de redescubrir y estudiar lo que alguna vez alguien había escrito en un volumen olvidado, que de pronto salía otra vez a la palestra en publicaciones y foros literarios que se ocupaban del extraño mensaje...Así, el contenido de mi obra fue propalándose por doquier, cada vez más intensamente, en un tono noble que satisfacía a todos.
--- Y en un hecho insólito, tras debates sobre hasta donde podía llevarse la aceptación de aquella obra escrita en un día lejano por mí, se le otorgaba en Suecia el “Premio Nobel de Literatura”.
---¡Qué fantástica y fascinante historia!, amigo mío...Entonces, no todo fueron tristezas y sinsabores en su vida. Usted fue un triunfador como pocos. Se cubrió de gloria, y con ella habrá llegado la realización de todos sus anhelos y la felicidad a que aspiraba.
---Me lo imagino a partir de ese momento convertido en una figura pública, perseguido por la prensa para entrevistarlo; mimado por bellas mujeres que le admiraban y amaban en silencio... Después de compararme con lo que usted llegó a ser durante su vida terrenal, me siento un ser mediocre... ¿Cómo es posible que siga hablando de adversidades, un hombre que lucho hasta el final para conquistar el pináculo de la gloria...?
--- ¿Por qué seguir recordando los momentos de tristezas, en lugar de saborear su victoria y la dicha que ella le trajo finalmente?
--- No, mi amigo espectro. Todo este final que usted califica de glorioso, se produjo después que yo, presa de la desesperación por cuenta de mi fracaso, me había suicidado.
FIN
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