En
otro de los éxitos
de José Serebrier,
el maestro uruguayo revive el "Fatum"
, de Tchaikovsky
, así como dirige su música
Por
Luis Felipe Marsáns
El poema sinfónico "Fatum", que es una de las obras
orquestales más dramáticas de Pedro Tchaikovsky,
escrito en 1868, pero olvidado en el repertorio de
los conciertos sinfónicos y grabaciones
en discos de las últimas décadas; fue
revivido por el director uruguayo José Serebrier,
en una realización de la compañía BIS, de Suecia
(distribuida por Naxos), en la que también aparece
la "Elegía"
--obra que data del 1884--, y que no es muy
escuchada tampoco. Su ejecución, por atinada,
constituyó uno de los mejores momentos de su vasta
carrera de director.
En el mismo volumen, donde Serebrier conduce la
"Orquesta
Sinfónica de Banberg",
Alemania, aparecen la "Marcha eslava" , y
el famoso "Andante cantabile", en
arreglo del mismo director; así como el
"Capricho italiano"
y la "Obertura 1812", compuesta en
1880 para conmemorar la derrota
de Napoleón. Esta obra, de profundo arraigo
entre los amantes de la música clásica,
es tradicionalmente ejecutada en los
conciertos conmemorativos de la Independencia de
Estados Unidos, cada día
4 de julio, en los jardines del Capitolio
Nacional, de
Washington. DC., con la participación de cañones
de la Armada americana.
De
la misma manera, Serebrier --quien es muy
conocido en Miami por sus apariciones de hace
alrededor de 20 años--, saldrá al mercado del
disco clásico compacto este mes de agosto (2010),
dirigiendo la premier de su Doble Concierto
para Contrabajo y su Concierto para
Violín y Orquesta, además de su Sinfonía
Número Uno; que Naxos
presenta a los coleccionista con el orgullo de ser
la etiqueta disquera que más lo ha acogido, en
reconocimiento a su talento y creatividad. Este
volúmen, que tiene el número de catálogo 8559648,
y que contiene otras de sus obras también, está a
cargo de su propia batuta, al frente de la Orquesta
Sinfónica y Coro de "Bournemouth"
En los últimos años,
Serebrier también ha estado grabando, en
sesiones con la "Orquesta Sinfónica de
Barcelona" y la "Nacional de Cataluña"
un disco que incluye obras de Astor Piazzolla,
Gerardo Matos Rodríguez, Igor
Stravinsky, Samuel Barber, y de Erik Satie, que es más
que apropiado, con miras a las composiciones del
Siglo XXI. Y Entre otras composiciones, un set de
discos editado no hace mucho por Naxos of America,
agrupa las piezas propias de él, en su faceta de
compositor.

EL
MAESTRO JOSE SEREBRIER EN UNA DE SUS PRESENTACIONES
En lo que respecta al repertorio de Tchaikovsky, Serebrier
ha dicho que está considerando la inclusión de la Sinfonía Manfredo,
compuesta por aquél inspirándose en el poema de
Lord Byron, que es una de las partituras más
importantes de su repertorio, dejada a un lado por
mucho tiempo por directores de conciertos, tal vez
porque, aparte de ser difícil de interpretar y
larga, requiere la presencia en escena de un órgano.
Obras de Georges Bizet, como las suites de "La
arlesiana" y de
"Carmen" --esta última llevada al
rango de sinfonía por Serebrier, siguiendo la
partitura original de la ópera--, fueron grabadas
ya por el director uruguayo con las orquestas
catalanas que mencioné anteriormente.
Por
otra parte, la soprano estadounidense Carole
Farley, esposa de Serebrier, canta
composiciones "inéditas" del maestro
cubano Ernesto Lecuona
Por
Luis Felipe Marsáns
Si
bien la soprano estadounidense Carole Farley se
distinguió en sus reiteradas presentaciones
de hace más de una década en Miami cantando
obras tan vanguardistas como "El Teléfono",
y "La Medium", de Menotti; su inclinación
de ahora a la búsqueda y ejecución de
canciones del cubano
Ernesto Lecuona --muchas de ellas,
desconocidas--, la muestran otra vez como una
artista que, aún en pleno dominio del género operístico
tradicional, no vacila en adentrarse en nuevos
derroteros, para hacer llegar al público, junto a la grandeza de su arte, el genio de los compositores más
modernos.
Así
ha surgido "Canciones de Ernesto Lecuona",
en un disco compacto de reciente realización,
editado por la casa BIS, conteniendo una amplia
selección de canciones románticas
del autor cubano, las que no sólo Carole
interpreta en su fino estilo, sino que constituye
una colección reunida por ella misma, después de
una ardua labor investigativa de mucho tiempo, que
la sumió en sótanos de compañías editoras
neoyorquinas, "que ni se imaginaban que tenían
este material inédito".
"La
mayoría de estas canciones estaban completamente
olvidadas", dijo la soprano,
tras la presentación del disco, que fue
grabado con el acompañamiento del pianista
británico
John Constable. La soprano, cuya larga
trayectoria la ha llevado a interpretar las óperas
de los autores europeos en los principales
escenarios del mundo --incluyendo el
"Metropolitan Opera House", de Nueva
York--, dijo también que hacer el disco con las
obras de Lecuona, le “ha producido una gran
satisfacción, porque se trata de bellísimas piezas
cuyas melodías halagan la voz".
La
producción disquera incluye lo que tal vez sea
más conocido y admirado del compositor
cubano --"La Comparsa", que fue editada en
1913--, pieza
en la que el creador cubano plantea una sublime
concepción de la danza de concierto, "rememorando
la ceremonia original de La Comparsa del Día de
Reyes, una de las más antiguas "actividades
laicas llevadas a cabo por los negros esclavos
durante la dominación colonial española".
Adicionalmente,
la producción discográfica abarca unos 24 títulos
más, como "En una noche así", Siempre en
mi corazón",
"Un amor vendré",
"Cómo presiento", "Allá, en
la Sierra", "Dame de tus rosas",
"Devuélveme el corazón", "No es por
ti", "Mira", "No me mires ni me
hables" y "Canción del amor triste",
entre otras selecciones. Según el testimonio de la
cantante, "varias de las piezas habían sido
editadas, pero nunca distribuidas", así como
otras --afirmó-- "se mantenían aún en sus
manuscritos y eran piezas desconocidas".
En
su explicación acerca de cuán atraída siempre
ella se ha sentido por la música del compositor
cubano, la soprano expresó que "la estética
de Lecuona en sus canciones estuvo condicionada por
un profundo sentido de lo popular, cultivado a través
de géneros, formas musicales y medios expresivos
propios de la música
cubana e internacional, combinados de manera
muy creadora y personal, a través de estructuras
elaboradas y enriquecidas, que hicieron que su obra
fuera única".
|
La
Novena Sinfonía de Beethoven en
transcripción de Liszt para dos pianos y
las Partitas de J.S. Bach en recientes
realizaciones de “Naxos of america”
Por
Luis Felipe Marsáns
Con
el desarrollo de la tecnología digital
para el sonido, las grabaciones en discos
se han multiplicado a lo largo de las últimas
décadas,
dando lugar a que –tras la
reedición de los grandes clásicos del
ayer--, la música de los compositores del
Siglo XX y los contemporáneos, sigan
alcanzando un lugar prominente en todas
las discotecas, tanto las
de los aficionados, como los
estudiosos y profesionales.
Más
aún, el mismo fenómeno ha hecho posible
que arriben al mercado muchas grabaciones
de piezas únicas, que por mucho tiempo no
estuvieron al alcance del público en
general, como es el caso de la transcripción
de Franz Liszt para dos pianos de la
“Sinfonía Coral” (No.9) de Beethoven,
que la compañía “Naxos of América”
ha lanzado recientemente –en el volumen
8.570466DDD--, interpretada por Leon Mc
Cawley y Saley Wass, dentro de su vasta
serie, contentiva de toda la música para
piano del citado compositor húngaro.
En
el aspecto sinfónica propiamente, “Naxos”
presenta también , con número de matrícula
8.570737, la “Sinfonía No. 1” de Carl
Nielsen, a cargo de la Orquesta Sinfónica
Nacional Danesa, dirigida por Michael
Schonwandt; y, con los mismos intérpretes,
la Número Seis, subtitulada “Sinfonía
Simple”, ambas llenas del colorido rítmico
y melódico que caracterizó al
compositor, uno de los más sobresalientes
e ingeniosos de su época, condiciones que
recoge muy bien el citado director para
transmitírselas a los integrantes de su
orquesta.
Distribuyen
en América los
CD's
clásicos de "Chandos"
Coincidiendo
con su 28 aniversario, la compañía
inglesa de discos Chandos,
de gran calidad sonora y espectacular catálogo
de música clásica, comenzará a ser
distribuida formalmente en Estados Unidos
por “Naxos of America”, según
se dio a conocer recientemente por esta última.
Y
con este hecho, arribaran a todo el país
numerosas realizaciones de suprema
importancia y hasta de originalidad, como
son la Misa en mi bemol de Franz Schubert
--obra
prácticamente desconocida en su
genero si se le compara con las de Mozart
y la de Verdi; y una versión cantada en
ingles de la ópera Cosi Fantute,
una de las más populares de Wolfgan
Amadeus Mozart, de las que escribo
ampliamente en otro artículo de
esta serie.
Igualmente
sobresalen entre estas realizaciones,
obras de Vicent
d‘ÍNDY; y
el Quinteto para piano de Ralph
Vaughan Williams, así como
su Romance Pastoral. Chandos,
quien
muchos deben conocer por sus ventas
anteriores en este país, es una de las
mejores firmas disqueras en todo el mundo
de la música clásica; por lo que ha
ganado numerosos premios
Gramophone, como, por
ejemplo, el “Disco del año del 2001”,
por su producción de la versión original
de la “Misa de Hummel”, entre
otros.
Entre
los discos que más se mencionan ahora están
las arias de Sir Thomas Allen, a cargo de
David Perry y la “Orquesta Filarmonía”;
el “Concierto Fantasía”, para piano y
orquesta, de Edgar Bainton; acompañado
por la “Suite The Golden River”;
Pavane, Idilio y Bacanal; y “Tres piezas
para orquesta”, en su premier en discos,
ejecutadas por la Filarmónica de la
BBC, estando como solista Margaret
Fingerhut, en el piano.

Por
otra parte, el poema tonal
de Arnol Bax (Volumen 2), también
ocupa un capítulo de las nuevas
realizaciones, igualmente a cargo de la BBC
de Londres, dirigida por Vernon
Hadley.
La
citada ópera de Mozart, que aparece en
tres CD con un lujoso libreto, bajo el título
abreviado y simpático de Cosí, está
conducida
por
el famoso director Sir Charles
Mackerras, junto a un grupo de cantantes
de categoría, que la hace sonar espléndidamente
siguiendo el libreto de Lorenzo da Ponte.
Tiene el numero de catalogo CHAN
3153.
La
Misa de Schubert, interpretada por el Collegium
Musicum, dirigidos sus miembros
por Richard Hickox, bajo el número de catálogo
CHAN O750; y una realización “naive”,
firma que también distribuye,
Naxos, aparece con el
númeroV5122, conteniendo tres
pieza bellamente interpretadas por
Sergey y Lusine
Khachatyan, en el violin y el
piano, respectivamente: la “Sonata para
violin” de Cesar Franck; y la “Sonata
opus 134”, de Dmitri Shostakovich.
Pero
un lanzamiento de suprema importancia
dentro de la música de los autores
norteamericanos, sale ahora también en el
sello Naxos: “Las grandes
concepciones de Leroy Anderson”, en las
que intervienen Jeffrey Biegel, al piano,
y
la “Orquesta de Concierto
de la BBC”, dirigida por
el famoso Leonard Slatkin. El volumen ,
que tiene el número 8.559313 (Musica
Orquestal de Leroy Anderson), incluye,
entre otros números importantes
del compositor,
Blue Tango, Belle of the Ball,
Fiddle-Faddle y el “Concierto de
Piano”, es un verdadero deleite.
Música
de Argentina, del cubano Aurelio De La
Vega y de compositores de Estados Unidos
En
una magnífica combinación que representa
igualmente un crossover, la linda
soprano Isabel Bayrakdarin, acompañada
por un ensamble de virtuosos en
este tipo de música, nos traen, en el
volumen MVCD1176, una
colección de lo esencial dentro de las
mejores manifestaciones del Cono
Sur,
llevadas al rango del concierto clásico,
con
piezas inolvidable (algunas de
Gardel), como “Por una Cabeza”, “Volver”,
“El día que me Quieras”, el famoso y
romántico “Celos”, y “La comparsita”,
hasta el número total de 17.
Finalmente,
sobresale la música de compositores de
Cuba y Estados Unidos de esta época,
concebida dentro de hermosos estilos
y maestría en la estructuración
musical, especialmente en la “Variación
del Recuerdo”, del cubano
Aurelio De La Vega, que lo define en esta
obra como alguien que, habiendo cultivado
con creces el mensaje abstracto, es un
hombre capaz de manejar con melancolía
romántica la tristeza y la alegría a la
vez, con pasión y un excelente contenido
melódico.

Con
el doctor De La Vega, también se lucen en
esta grabación Harold Schiffman, en su
“Concierto para flauta y Orquesta de
Cuerdas”; Jose Lezcano, en su
“Concierto para guitarra”; Allan
Crossman, en su singular pieza Flyer,
y Mary Jeanne Van Appledorn, en Soundscapes.
Todas ellas, como dije antes, aportan a la
música clásica de nuestros días, capítulos
de excelencia por su calidad y buen gusto.
Recordando
el
genio musical de David Brubeck, más
allá del jazz
Por
Luis Felipe Marsáns
Conocí
a David Brubeck a través de su
disco de jazz "Time Out", de
larga duración, que se convirtió en un
clásico del género, editado a principios
de la década de 1960, donde él tocaba el
piano espectacularmente, acompañado por
su cuarteto de entonces, y del que todavía
es su
famoso Blue Rondó a la Turka.
Convertido
en una leyenda del jazz norteamericano, lo
seguí en otras grabaciones de igual
valor, hasta que tuve la gran suerte de
verlo tocar en vivo con su grupo, en un
concierto ofrecido en Boca Ratón –durante
los años del 90--, hasta donde me llevó
mi hijo, quien a la sazón tenía su
propio
conjunto de música moderna.
En
esa ocasión, realmente pude ver y
escuchar la extraordinaria musicalidad y
dominio técnico de este hombre
improvisando sobre el teclado, y
ejecutando la música
autóctona de este
país. Pero además, quedé
maravillado de cómo los instrumentistas
que lo acompañaban, eran de buenos, al
extremo de que el que tocaba la batería,
y particularmente el bombo, en una de las
piezas ejercía el golpe de tal manera,
que parecía, con un solo pie,
un redoblante con sonido grave.
Así
se lo comenté al mismo
Brubeck cuando, de forma fortuita,
me lo encontré en el aeropuerto de
Washington, varios años después. Ese día
me dijo, con virtual alegría, que iba a
venir a Miami a participar de un concierto
con "Marchito", uno de los célebres
músicos cubanos dedicados al jazz
norteamericano --con una contribución
importante--, al que, por
cierto, no pude asistir, con lo que
me quedé privado de verlo más, pues él
murió poco después, en Nueva York.
Pero
Brubeck, quien ahora debe estar
acercándose a los noventa
años de edad, ha continuado
ascendentemente su carrera, no sólo como
intérprete del jazz, sino también añadiendo
a su repertorio, composiciones de obras
superiores –que inició hace décadas--,
en las que mezcla los principios del jazz
con
temas clásicos y religiosos,
haciendo una fusión de ideas, lo mismo en
un campo que en el otro, con solistas
vocales y grupo corales.
La
primera grabación que pude obtener de éstas
fue --en dos discos de larga duración,
cuando aún no existían los compactos--
"The Light in the
Wilderness", que en español sería
algo así como "La luz aparece en el
desierto". Aquí, el compositor
crea lo que se dio en llamar
"Un Oratorio
para Hoy", obra de grandes
proporciones, en cuya interpretación
intervinieron la "Sinfónica de
Cincinnati", bajo la batuda de Erich
Kunzel, con el mismo Brubeck al piano, y
la
voz solista del barítono William
Justus; además del órgano de
Gerre Hancock, y los "Cantores
A Capella" de la Universidad de
Miami, dirigidos por George Barron.
La
compañía disquera "Naxos" lanzó,
no hace mucho, en una
grabación digital, la creación de
Brubeck de 1969,
"La puerta de
la
Justicia",
concebida dentro de una original
combinación de géneros, empleando a su
Trío, dentro de una coral y una Banda de
Jazz, además de un cantor
de las Escrituras Judáicas
(Alberto Mizrahi); y un barítono
afroamericano (Kevin Deas) que entona
textos espirituales de Martin
Luther King Jr., a amanera de mensaje
unificador, y de la mezcla
de los ritmos del jazz y los cantos
de esa religión, que representan, a la
vez, un importante intercambio cultural.
El
disco compacto, que forma parte de la
serie "American Classiccs", de
la citada compañía disquera, tiene el número
de catálogo 8.559414, y mantiene de
principio a fin una gran sonoridad, lo
mismo en lo
instrumental que en las
voces solistas y
corales, procedentes de la
Sociedad Coral de Baltimore,
dirigida por Rusell Gloyd y Tom Hall.
Pero
lo que me parece más importante de
destacar cuando hablamos de David Brubeck
es su talento y amor extraordinarios para
la música, y su constante dedicación a
la fusión de géneros distantes entre sí,
empinándose hacia un neoclasicismo
religiosos poco común, sin dejar a un
lado su grandeza expresiva y el
virtuosismo instrumental interpretativo
del jazz
norteamericano de calibre, que
emerge desde sus
manos sobre el teclado de una
manera única,
que al mismo tiempo, él le
transmite
a los acompañantes, miembros de su grupo.
CARATULA
DEL DISCO EN CUESTION
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Grabaciones
inmortales de varias épocas
Por
Luis Felipe Marsáns
El
volumen compacto, titulado “Ellis Island: The Dream of
America” (8559246), lanzado hace algún tiempo por la firma
disquera “Naxos of America”, es, sin dudas, uno
de los más atrayentes en cuanto a su sonido y repertorio; pero
tambié le rinde honor a la experiencia que vivieron los
emigrantes que arribaron a este país por el Puerto de Nueva York.
La obra, original del joven compositor estadounidense Peter Boyer,
valga decir que está concebida
en un lenguaje musical muy moderno, pero con
reminiscencias del rico estilo de John
Williams.
Interpretada por la “Orquesta Filarmonia”, de Londres, bajo la dirección
del autor, las melodías de esta obra contienen una gran quietud y
espíritu de redención, aparte de sus emocionantes climax; pero
ahí no queda todo. Sobre la partitura, se escuchan historietas
reales de quienes vivieron las dificultades de la travesía
a Estados
Unidos y la conquista de “el sueño americano”, interpretadas
por un elenco de figuras importantes del teatro estadounidense y
la música de este país, dirigidos por
Martin Chamin, quien ha sido premiado con los trofeos Tony
y Grammy.
Aparte de su significación como auténticos testimonios
de las experiencias vividas por los emigrantes de esa
época --presentadas por un grupo de actores con el mayor dramatismo--, la pieza tiene una singular
belleza musical,
y el valor de ser una concepción estrenada el nueve de
abril del año 2002 (interpretada por la Orquesta Sinfónica de
Hartford, igualmente conducida por su autor),
lo que equivale a decir, en el Siglo XXI.
Pero también es impresionante por el relato escenificado de
numerosas familias que
arribaron a Estados
Unidos a raíz de la Segunda Guerra Mundial, quedando atrás la
tragedia dejada por el nazismo. Su contenido total, valga decir,
puede representar un tributo a todos aquellos que
antes, durante y después, hasta la era actual,
han llegado como
refugiados a Estados Unidos, para encontrar aquí la seguridad y
el alivio de sus penas, gracias a la hospitalidad y generosidad
inconmensurables de este gran país.
Otra realización importante de “Naxos of America”,
entre sus más notables lanzamientos, es el compacto titulado “La
Crucifixión”, de
Sir John Stainer (8557624), interpretada por el tenor James
Gilchrist, el bajo Simon Basiley y el “Coro del Cleare
College”, de Cambridge, dirigido por Timothy Brown, con el
acompañamiento de Stephen Farr, en el órgano.
De profundidad expresiva en lo religioso,
la composición representa una “meditación a gran escala”
para coro, solistas y órgano sobre la pasión redentora de los oratorios de Juan Sebastián Bach, escrita por su autor --quien
murió en 1941--, para la Iglesia Anglicana.
Adicionalmente, “Naxos”ha emitido
nuevas realizaciones en discos compacto de sonido digital,
como los que listé anteriormente, con el “Vereer Quartet”
(85557543), perteneciente a la
colección de Béla Bartók; el Quinteto para piano de
Shostakovich, tocado por el mismo Cuarteto,
con Boris Berman (8554830); entre los otros de la colección.
De otro lado, así como la producción musical no se detiene con
el tiempo, tampoco se olvidan las
producciones en
discos de artistas cuyos legados seguirán vigentes por siempre. Con
esa idea, aparentemente, la BMG Classics
y la RCA
Victor han ido lanzado paulatinamente en CDs la serie "High
Performance", basada
en la llamada tecnología "24/96", que ha
recogido los mejores logros discográficos de la época del vinilo
y la aguja magnética, para trasladarlos de forma ingeniosa
al sonido óptico del disco compacto, con la consecuente
mejora en la reproducción sonora.
Y aunque el formato y logotipo
de Living Stereo fueron sustituidos, el nuevo sistema de
grabaciones "25/96" ha permitido seguir ofreciendo una
calidad extraordinaria de sonido en la reproducción de discos que salieron originalmente al
mercado con el limitado formato del llamado "Long
Playing" (de
larga duración), ahora disponibles
con la claridad del compacto-digital.
Entre los volúmenes que más se
destacan está "The
Fantastic Philadelphians" (Los filadelfianos fantásticos)
en directa alusión a lo
que fue en su época la orquesta más aplaudida del país, por su
extraordinario sonido, bajo la batuta del
desaparecido Eugene Ormandy, quien , por otra parte dejó
un gran legado de
piezas cortas, interpretadas con la característica explosividad
de semejante ensamble.
Este compacto a que me refiero, además,
está regrabado en el sistema Dolby Surround Pro
Logic, que logra el mayor esplendor del que fuera gran maestro
del pódium, conduciendo la gigantesca Orquesta de Filadelfia en
la Danza Húngara No. 5, de Brahms, la Rapsodia España,
de Chabrier; El aprendiz de brujo, de Paul Dukas; la Danza
ritual del fuego, de Manuel de Falla; Russian Sailor's Dance,
de Gliére; la Danza de las horas, de La Gioconda, de Ponchielli;
Una noche en la árida Montaña, de Mussorgsky; la Danza
Macabra, de Camile Saint Saëns; la obertura y danza de Los
comediantes, de Smetana; y, también de Saint Saëns, la
Bacanal, de la ópera Samson y Dalila.
Pero tal vez una realización que sobrepasa la expectativa más
exigente, como coleccionista o como músico, es la que agrupa en
un estuche de cuatro discos compactos, poemas sinfónicos de
Ricardo Strauss --y su Sinfonía Alpina--,
en la interpretación de Lorin Maazel al frente de la
Orquesta Sinfónica de la Radio de Baviera.
Con la Alpina, en el primer volumen, está el Poema tonal
Macbeth, inspirado en el drama de Shakespeare; y en el segundo,
aparecen "Till
Eulenspiegel" y
"Ein Heldenleben" --en español, "Una Vida
de héroe"--, obra grandilocuente, a la que se le atribuye un
carácter autobiográfico. Los otros dos discos --todos ellos de
grabación puramente digital--, agrupan "Así habla
Zarathustra", "Don Juan"; y la suite de
El Caballero de la Rosa --Der Rosenkavalier--;
para terminar con la famosa Sinfonía Doméstica; y "Muerte y
Transfiguración", donde su genio juega de una manera
significativa con las posibilidades de la orquesta sinfónica del
Siglo XX.
Compositores
que sobresalen siempre en ediciones de CD's
Entre las ediciones que han sobresaido en los último años de la
casa “Naxos”, sobresalen la Sinfonía No. 4 de Johannes Brahms
(8.570233), que completóel ciclo completo del autor alemán,
interpretadas por la Orquesta Filarmónica de Londres, bajo la
batuta de Marin Alsop. La realización agrupa, además, las Danzas
Húngaras números 2 y de la 4 a la 9 del mismo compositor, que
sobresalió igualmente cultivando ese género.
Por
otra parte, La Sinfonía No. 1 del mismo Brahms –que forma parte
del ciclo mencionado--, aparece en la etiqueta
“Pentaton Classics”( PTC 5186 307), igualmente
distribuida por “Naxos”, junto a las encantadoras Variaciones
Sobre un Tema de Haydn, esta vez ejecutadas por la Sinfónica de
Pittsburg, al frente
del director Marek Janowski.
La grabación
a que me refiero pertenece a una nueva generación de
discos compactos llamada Super Audio CD, que logra un sonido mucho
más rico si se toca en un reproductor de DVD, aunque solamente
trae sonido, sin que haya ninguna imagen incorporada. O sea que se
trata de un sonido repartido en muchos canales, por lo que la
separación de los instrumentos es más evidente. Valga aclarar,
sin embargo, que en un reproductor de CD normal, la calidad no
merma en lo absoluto.
De la misma serie,
y tal vez como una continuación del compromiso artístico de la
compañía con la violinista Julia Fischer (de cuya grabación
del Concierto de Tchaikovsky ya escribimos hace unos meses),
aparece ahora una
sensible y lograda ejecución de los conciertos números 3 y 4 de
Mozart (PTC5186 064), acompañada
por la Orquesta de Cámara de Netherland (Países Bajos),
conducida por el maestro Yakov Kreizberg.
Un
album de particular interés, entre los últimos lanzados por la
firma disquera “Naxos” es el
dedicado al 125 Aniversario de Stravinsky (8.557508), y que
contiene, interpretado por la “Filarmonia Orchestra”, bajo el
comando de Robert Craft, la
música del ballet “La Consagración de la Primavera”, la
Sinfonía Para Instrumentos de Viento; y su Violín Concerto, de
1931, tocado por Jennifer Frautschi en la parte solista.
De
igual forma, “Fancy Free”, el ballet completo de Leonard
Brnstein; junto a otra de sus composiciones de este tipo –Dybbuk—aparecen
ambos en sus versiones completas, en el volumen de la serie
“American Classics” (8.559280), tocados por la Sinfónica de
Nashville –que suena cautivadoramente--, bajo la dirección de
Andrew Mogrelia, junto al bajo cantantes, Mark Risinger; y el barítono
Mel Risinger.
La
Serie “American Classic”, de Naxos, se nutre también con música
de Phillip Glass (Heroes Symphony y The Light), en el volumen
8.559325; y en el compacto 8.559314, que contiene las grabaciones
de las “Canciones Americanas de Amor”, de Arlen y Gershwin,
entonadas por la encantadora, versatil, y linda voz de la
soprano Carole Farley, acompañada al piano por John Constable, y
que incluye, además, la premiere mundial de obras vocales
de Kurt Weill.
A
esta serie de Clásicos Americanos se unen realizaciones de los
compositores Charles Ives (Variaciones sobre América), 8.570559;
Howard Hanson (Merry Mount), 8.666012-13; y, de Joan Tower,
“Made in America” (Hecho
en América), Tambor y “Concierto para Orquesta”, todas
interpretadas explosivamente en el volumen 8.559328, por la Sinfónica
de Nashville, dirigida por Leonard Slatkin. La obra, en general,
guarda igualmente un delicioso carácter melódico.
Pero
un compacto de “Naxos” que merece la atención especial del
diletante es el que acaba de lanzar, titulado “Wagner: Síntesis
Sinfónicas de Stokowski”. Esto, claro, no debe confundirse con
la sinfonía que escribió el compositor en vida, sino a unos
arreglos que dejó el gran
director de orquesta (y compositor también) sintetizando obras
del autor de “El Anillo de los Nibelungos”.
Ejecutados
todos por la “Bournemouth Symphony Orchestra”, bajo la batuta
del maestro José Serebrier –discípulo y protegido de Stokowski--,
la concepción discográfica está integrada por seis grupos de
transcripciones de Ricardo Wagner, a saber, la escena de la
entrada de los Dioses, del Anillo; el Preludio de muerte de amor
de Tristan e Isolda; el Acto Tercero de Parcifall, en una síntesis
sinfónica; la Música Las Valkirias y otros preludios del gran
genio alemán.
Realmente,
nunca escuché el disco, pues pracababa de salir cuando escribí
estas líneas; pero me anticipé sin temor
a recomendar su estudio, porque en él se reúnen varios
elementos que no pueden pasarse por alto. Primero, la música
incomparable de Ricardo Walger, luego el talento indiscutible de
Stokowski para las transcripciones --según hemos comprobado en
las que hizo de Juan Sebastián Bach--; y luego, como lo ha
demostrado en grabaciones anteriores, la gran capacidad para
dirigir la sinfónica del maestro Serebrier, además compositor de
talento, quien comenzó su carrera en el pódium junto al mismo
Stokowski. La Segunda Sinfonía de Serebrier, por cierto,
está también entre las últimas realizaciones en discos
compactos de “Naxos”.
En este caso,
la ejecución es tremendamente dramática, lo mismo en las
secciones orquestales –que resuenan con pasión y
claridad sonora —que en el
acoplamiento de voces que emergen con plenitud y claridad
sonora, tanto como de un lado como del otro, con especial énfasis
en “Fortuna, la Emperatriz del Mundo”, que abre y
cierra la composición, de una hora de extensión.
El
perfeccionamiento del sonido digital para la música clásica ha
logrado que en cada nueva
grabación de las piezas más importantes de la música clásica
puedan llevar a las salas de los hogares la misma perfección
sonora de la sala de concierto en vivo –salvadas las diferencias—logrando
que los amantes de este arte incomparable y sublime llegue a
quienes han nacido
con esta suprema sensibilidad para la música culta, y sin los
recursos para asistir al teatro, y esta Carmina Burana es la mejor
prueba de ello.
Marin Alsop, una de las directoras mujer
más sobresaliente de nuestros días –como lo ha demostrado en
sus actuaciones en Miami--, logra en esta grabación una excelente
y grandiosa versión de la obra de Carl Orff conduciendo con gran
maestría cada unos
de sus 25 capítulos –al frente de la “Orquesta Sinfónica de
Bournemouth”; pero es igualmente excepcional la captación
digital de los instrumentos y las distintas tesituras de las voces
solistas, así como del coro.
Nacido en 1895 en Alemania, Carl Orff es
un producto de la Academia de Música
del su mismo lugar de nacimiento, donde desarrolló su
carrera como músico y compositor, y director de orquesta
brevemente interrumpida por la Primera Guerra Mundial. A lo largo
de los años, su producción fue vasta y notable, pero
probablemente lo que más haya trascendido es este oratorio (Carmina
Burana), donde
a despecho de la música religiosa, lo que aparecen son
textos combinados con danzas escénicas muy rítmicas, empleando
también elementos corales y coreográficos, que arrancan de
textos latinos alemanes, donde las voces de los solistas juegan un
papel extraordinario. (Merecen que
sean mencionados, además de la
directora y la orquesta que ya cité, los solistas,
soprano Claire Rutter;
tenor Tom
Randle y el barítono Markus Fische, y el Coro Juvenil de
Highcliffe).
La
Tercera Sinfonía de Johannes Brahms, en una sublime grabación,
con romanticismo y firmeza expresiva, de la Orquesta de
Londres
La
Sinfonía No. 3 de Johannes Brahms, una de las joyas del
romanticismo, encuentra una nueva vida en la ejecución de la
directora Marin Alsop, conduciendo la “Orquesta Sinfónica de
Londres” en reciente disco compacto de “Naxos”, que se ha
convertido en una de las compañías de discos más proliferas de
la actualidad.
El volumen
(8.557430), lanzado recientemente
(2007) tiene una calidad digital sonora estupenda, capaz de
imprimirle a esta melancólica partitura nueva vida, recogiendo la
grandeza sonora de una época sin paralelo en lo dramáticamente
romántico, que penetra las fibras sensibles del corazón,
por su riqueza interpretativa, que emana de la grandeza de la
“London Symphony Orchestra”, cuyas cuerdas descuellan
gloriosamente en el tema melódico del tercer movimiento.
Pero estos elementos no quedan solamente
en la Tercera Sinfonía: también están en las Variaciones de
Brahms sobre un Tema de Haydn
(St. Antoni Chorale), desde la presentación del tema,
hasta sus diferentes episodios, en cada uno de los cuales va ganando fuerza expresiva e intensidad –particularmrne en
el Vivace de la Variación No. 6 --, hasta
llegar al grandioso final.
La música de Tchaikovsky, en el Violín de la sensible y talentosa
Julia Fischer
Pero
algo que se repite constantemente en las compañías disqueras es
el Concierto para Violín y Orquesta
de Pedro Tchaikovky. Y con razón. Las composiciones del más
famoso de los músicos rusos de la época de los Zares –como son
también la Serenata Melancólica y otras piezas que aparecen
igualmente aquí--, son regalos a los oídos de sus adeptos y del
romanticismo en general, que las compañías de discos y los
interpretes del violín comparten constantemente en sus
producciones.
En esta ocasión, la bella y talentosa
violinista Julia Fischer es la encargada de traernos el Concierto
de Violín y varias piezas cortas para violín, de Thcaikosvsky,
de manera sublime y virtuosa en su tecnicismo del instrumento. El
disco, que es un compacto especial que puede tocarse en diferentes
aparatos, mejorando el sonido (Súper Audio CD),
está acompañado
por la Orquesta Nacional de Rusia, grabado en el 2006, está
dirigido por el maestro Yakov Kreizberg, que la hace sonar
excelentemente en todas sus partes, dándole apoyo a esta singular
intérprete.
"Griselda",
la ópera de Vivaldi en CD's
Por
Luis Felipe Marsáns
“Griselda”,
ópera escrita por Antonio Vivaldi en 1735
–conceptuada como
un drama musical en tres actos--, es objeto de su primera grabación
en discos compactos, más de 300 años después de su creación,
en la etiqueta “Naive”, que distribuye en Estados Unidos y
Canadá la compañía disquera norteamericana Naxos.
Interpretada por un
elenco de magníficas voces, con el acompañamiento del
“Ensamble Matheus”, dirigido por Jean-Christopher Spinosi, la
obra está llena del glorioso sonido barroco, con libreto de
Apostolo Zeno (revisado por Carlo Goldoni), y entonado con toda
pureza en el canto y el recitativos de la época.

De
excelente timbre y pureza en la entonación y la variación de
matices, los artistas participantes hacen alarde de
calidad en cada uno de sus papales, sobre todo la contralto
Marie-Nicole Lemieux, en el role de Griselda.
No menos importante aparece en la trama la soprano Verónica
Cangeni, como Constanza; Simone Kermes –tambien
soprano--, encarnando a Ottone; el contratenor
Phillippe Jarouskky Stefano, como Roberto; el tenor
Stefano Ferrari, interpretando a Gualtiero y el contratenor
Lestyn Davies, como Corrado.
Por
su parte, la orquesta realiza un
trabajo convincente, particularmente por la brillantez que
caracteriza a los violines en
el periodo Barroco, y los eventuales momentos rítmicos de
la composición, sin contar la sincronizada participación del
clave.
En
un álbum de tres discos (OP30419) y el libreto completo, con
traducción al inglés y al francés, “Griselda”, de Vivaldi,
en esta grabación, es una verdadera joya musical de la antigüedad,
que ningún coleccionista de esta
música debe pasar alto, por su valor didáctico y una
belleza sonora que nos transporta
a lo celestial.
Saltando
de un extremo a otro, queremos consignar una magnífica realización
en el sello “Naxos”, dentro de
su serie “American Classics”, en la que la violinista
Chole Hanslip, acompañada por la “Royal Philharmonic
Orchestra”, bajo la batuta de Leonard Slatkin, interpreta de
forma convincente el Concierto para Violín y Orquesta de Jun
Adams y la “Chacona para Violín Rojo”, de John Adams,
(8.559302).
En
la continuación de la serie “American Classics”, de Naxo, el
Maestro José Serebrier interpreta
el “Concierto de Flauta de Ned Rodem, al frente de la
“Royal Philharmonic de Liverpool”, estando como solistas
Jeffrey Khaner, en la flauta, y Phillipe Quint, en el violín.
(8.559278).
Serebrier,
quien fuera asistente de Leopoldo Stokowsky, sobresale también en
una nueva grabación de Naxos, contentiva de
“Transcripciones de Bach”, entre las que figuran el “Aire
de su Suite Orquestal No. 3”, “Dos melodías
litúrgicas de la antigüedad”, “Passacaglia y Fuga en
Do menor”, la “Coral de la Cantanta de la Pascua Florida”,
la “Pequeña Fuga, en Sol Menor”
y otras siete composiciones de este tipo. (8.557883).
La
Serie de Clásicos Americanos se enriquece más aún con el CD
8.559240, que recoge numerosas partituras de Aaron Copland, como
son las “Cuatro Danzas Episodios de Rodeo” y la Suite de la
Película “The Red Pony”, de 1948, interpretadas por la
“Orquesta Sinfónica de Búfalo”, dirigida por JoAnn Falletta.
Completan el disco “Prairie Journal” y “Letter from Home”.
Concluyendo
los nuevos lanzamiento de discos compactos digitales de Naxos, en
la Serie de Clásicos Americanos, el volumen 8.559188 aparece con
música de cámara de John Harbison, cantada por la soprano
Lorraine Hunt Lieberson y la mezo-soprano Emily Lodine,
junto a la Orquesta de Cámara de Chicago; así como el volumen
8.559178, que contiene los Cuartetos de Cuerdas No. 1 y No. 2 de
Charles Ives, interpretados por el “Blair String Quartet”.
Para terminar este
recuento de realizaciones
digitales de Naxos, nada podía ser más interesante para el público
hispanoamericano del pais que el compacto
“Soprano, Canciones y Arias”, interpretado por la
soprano lírica de extensa trayectoria
y talento, Ana María Martínez, cantando con la
“Orquesta Filarmónica de Praga” arias de óperas y zarzuelas,
así como canciones de corte lírico.
Bajo
la dirección de Steren
Mercurio, la diva le concede un formidable tratamiento a
Les Files de Cádiz, de Delibes;
Je veux vivre, de Gounod (Romeo y Julieta); O
mio babbino Caro, de Gianni Schicchi, de
Puccini; El Nino Judio (De Espana Vengo), de Pablo
Luna; Un bel di vedremo, de Madama Butteefly,
de Puccini, y, entre otras, la parte cantada de la Bacchianas
Brasileiras No. 5, con ocho violonchelos. Recomiendo esta grabación (8.557827-Naxos) por la calidad expresiva,
entonación y timbre de voz de esta joven artista del bel canto.
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