LUIS FELIPE MARSANS

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Psiquiatra y concertista explica la relacion de la música clásica con problemas mentales

 

Por Luis Felipe Marsáns

 

El avance de la tecnología moderna en el campo de las grabaciones de música clásica es algo realmente digno de observarse detenidamente, pero más aún, de conocer sus posibilidades desde el punto de vista psico terapéutico, como lo revela al estudiar la vida y obra de Robert Shumann, el doctor Richard Kogan, un psiquiatra que a  la vez interpreta el piano con marcado virtuosismo. En el primer volumen de una serie de DVD’s, titulado “Robert Schumann, su vida y su obra”, el doctor Kogan  ha iniciado una singular exploración utilizando el  maravilloso arte de la música para comprender y sanar –hasta donde es posible—a aquellos que padecen de trastornos mentales o desajustes emocionales. 

 

 Recuerdo que cuando yo era niño, me asombraba la posibilidad de escuchar a una orquesta sinfónica tocando la "Pastoral", de Beethoven, mediante el primitivo tocadiscos activados por una cuerda. El disco a que me refería yo, rodaba a 78 revoluciones por minuto, y era activado en sus vibraciones por la aguja de un fonógrafo, que,  por otra parte, había que estar cambiándola con bastante continuidad para evitar que ella rayara su superficie, y, al mismo tiempo, conseguir que sonara lo más adecuadamente posible, dentro de su pobreza congénita, en comparación a tecnologías más avanzadas.

 

Los cambios no se hicieron esperar, y fue en esa evolución donde encontramos la maravillosa tecnología de nuestros días. Es decir que después del acetato de 78 revoluciones, llegó el plástico, de 45 revoluciones por minutos, bastante pequeño en sí, pero agrandado en tamaño por el hueco central --de manera de impedir que el círculo no llegara a cerrarse tanto al paso de la aguja--; y con ello, los amplificadores fueron mejorando su capacidad de reproducir sonidos a un nivel de calidad razonable.

 

El gran salto, parecía entonces, el disco de vinilo de larga duración, que todavía existe, aunque su producción ha ido sucumbiendo con los adelantos posteriores. Confieso que uno de mis entretenimientos favoritos es grabar en casetes, piezas raras o únicas, para escucharlas en mi automóvil. El casete, por cierto, fue algo que  vino a llenar una gran necesidad, ofreciendo la posibilidad de escuchar música grabada en automóviles, botes y en los primeros equipos personales que surgieron a la sazón para esos que les gusta ir corriendo por  las calles para bajar de peso, mientras que escuchan su música favorita.

 

Coincidentemente al casete, hubo un sistema llamado de cuatro bandas de rodaje continuo, convertido luego en ocho bandas,   que también pasaron a la historia, pero llenaron una época muy buena para los amantes de la música de todo tipo, pues  cualquiera podía escuchar sus piezas favoritas en su automóvil.

Pero tampoco fue tan simple. Antes de que todo esto ocurriera, surgió, en el mismo disco de vinilo de larga duración a que me refería antes, con un diámetro de 12 pulgadas,  la llamada Alta Fidelidad. Consistía en grabaciones realizadas usando consolas tan avanzadas, que todavía sus resultados compiten hoy en calidad, mucho más las de sonido estereofónico, que vino después a añadirle a la sonoridad de la grabación, la dimensión que ocupaban los diferentes instrumentos en la escena musical.

 

Dejando fuera un primitivo disco RCA de sonido e imagen para películas (eso es ya otra historia),  que fue descontinuado en poco tiempo, viene en orden  el “Laserdisc”, que en su forma resembla al disco de vinilo de larga duración --con la abertura más grande en el centro--, pero en su exterior es plateado y tiene grabadas, en ambas caras, el concierto con música e imagen, o la película, si es el caso, con una calidad de sonido y nitidez de la imagen tan aparentemente perfectas, que parecía que ahí quedaría todo. Pero no.

 

El mercado se ha transformado completamente otra vez con  la aparición del "DVD", que ya conocemos ampliamente, como una compacto de tamaño, pero  capaz de agrupar, en ese tamañito, una película completa con sonido espectacular de cinco canales, una precisión que llega casi a lo real en su visibilidad; y elementos adicionales, como son historias secundarias de la filmación, o un segundo o tercer idioma.

 

Pero lo que me anima a volver a escribir sobre un tema que he tratado anteriormente, es la unión de lo artístico, lo técnico y lo  científico, para hacer de lo que comenzó siendo el entretenimiento sonoro de antaño, desde sus primeros pasos, hasta alcanzar la brillantez de hoy, parece ser ahora un instrumento curativo también, como lo plantea  el doctor Richard Kogan, en su doble condición de médico de la mente y de intérprete musical, a través de su serie “La música y la mente”,.

 

Tras ejecutar con sus propias manos las principales obras para piano solo de Robert Schumann, y analizar lo que ellas  reflejan en los diferentes momentos de la tormentosa vida del compositor -–que incluso lo llevaron en ocasiones a intentar suicidarse--, el doctor Kogan afirma que la música es un elemento importante en el saneamiento de  aquellos que padecen de problemas mentales, y dice que  “como terapista psiquiatra, ha podido comprobar como algunos de sus pacientes han mejorado notablemente oyendo música”.

 

“Estoy seguro de que Schumann trató muchos remedios pero que también había  que tomar en cuenta el hecho de  que en sus tiempos no existía la ayuda de los medicamentos modernos”, dijo. Pero agregó que  investigacioness modernas han demostrado que combinando la farmacología con la música, “se pueden mejorar los trastornos psiquiátricos”.

 

“Parte de la estrategia es tomar en cuenta que hay pacientes  que no tienen el talento de otros, pero todos ellos siempre podrán ser ayudados,  aunque no  tengan talento musical”, alegó el psiquiatra, en la sección comentada del mismo DVD.  Sin dudas, este primer disco, que podríamos denominar clínico, para diferenciarlo de los puramente musicales, aporta información interesante para los que quieren ir un poco más allá de su simple disfrute, conociendo la vida de sus compositores.

 

El médico expresa, por otra parte, que no todo compositor tiene que estar necesariamente desequilibrado, pero dice que ha sido evidente que grandes figuras como fueron Tchaikovsky, Beethoven y, quizás, Mozart  y  Rachmaninoff puderon tener  problemas mentales; pero dijo que Schumann es el más definitivo entre los seres creativos, “especialmente por sus constantes depresiones” y porque llevaba un diario sobre sus emociones. “Me he sentido torturado por la melancolía”, escribió el compositor en su diario, sin contar sus intenciones suicidas, y de provenir de una familia donde abundaban las perturbaciones mentales, desde su madre hasta su hermana, quien se suicidó siendo joven.

 

Pero lo más asombroso es que en la época que Schumann  vivió, explicó el psiquiatra, el diagnóstico que hoy se le daría, ni siquiera era conocido; y solamente lo  consideraba como “uno de esos locos autores románticos”. Otro elemento sorprendente es que Kogan   calificó “Carnaval” –considerada la primera pieza importante de Schuman--, como una pieza que demuestra que él no estaba, lo que hoy conocemos bulgarmente como bien de la cabeza. El DVD en cuestión, de matrícula KMMVIDEO-Yamaha, es además un obra de arte y de ciencia a la vez, en la medida que el Dr. Kogan interpreta impresionantemente, una buena  parte del repertorio de Robert Schumann, y analiza cada pieza, tomando en cuenta la época en que la compuso.  

 

Y, por supuesto, una parte sus anotaciones más fascinantes    recaen en las relaciones entre el compositor alemán, su esposa –la gran pianista Clara Schumann—y el también célebre compositor   Johannes Brahms. Finalmente, el Dr. Kogan dice en el DVD, que la música es lo más apropiado para que las personas creativas que se encuentren en medio de trastornos mentales, puedan sanarse; y agregó que “eso es precisamente lo que yo trato de hacer en este trabajo”.

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