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Recordando
un spectacular concierto de Bobby McFerrin en el 2003
Por Luis Felipe Marsáns
Las dianas que enuncian el inicio de la marcha triunfal de la Obertura de
"Guillermo Tell", de
Rossini, sonaron espléndidamente en la Orquesta
de Cámara de H.O.P.E. --durante la última
pieza de su concierto del miércoles nueve de julio del 2003, secundando
la aparición especial en el “Gusman Concert Hall”, de la Universidad de
Miami, del singular artista Bobby
McFerrin--, pero en lugar de
seguirle la ejecución completa de la orquesta, los músicos comenzaron a emitir
los sonidos con sus labios y gargantas, según leían las notas de la partitura.
En algunos de ellos se reflejaba la alegría de ser parte de un
concierto distinto, mientras que en el semblante y poca emisión de otros,
parecía adivinarse algún descontento por tener que entonar la obra de esa
forma, contra lo que hasta ese momento estaban acostumbrados a hacer con sus
instrumentos. Pero McFerrin, no sólo ofreció una noche espectacular en su
propio estilo vocal, combinando su voz con los instrumentos, sino que se lo
transmitió a la orquesta, que lo siguió bien y originalmente, hasta con un
poco de comicidad.
BOBBY McFERRIN
Organizado entonces por la agrupación
"Amigos de la Música de Cámara" (Friends of Chamber Music of Miami, Inc.), que ha presidido por
varios años el musicólogo y abogado Julian
H. Kreeger, el concierto fue auspiciado por la "Escuela de Derecho
de la Universidad de Miami", y por William Heep, que era a la sazón el
Decano de la "Escuela de Música" del mismo centro docente; con la
colaboración de otras instituciones privadas y comerciales, además del
Municipio de Coral Gables; a beneficio de H.O.P.E., el proyecto
Helping Others Through Pro Bono Efforts, como indican sus siglas.
Ganador de diez trofeos Grammy, de la industria del disco, McFerrin sobresalió desde
muchos años atrás como un artista sui géneris.
Con un talento excepcional para la música --que cultiva desde lo más clásico
hasta el jazz y otros géneros vocales--, Mc Ferrin es en sí un espectáculo
tan diferente dentro del ámbito musical, que verlo fuera de las limitaciones
que ofrece una grabación en discos, es emocionante, además de sorprendente si lo medimos por el
talento y la genialidad propia de alguien
que ha hecho algo sin precedentes.
Es decir, que el hombre no se conformó
con su sobresaliente carrera de director de orquesta --que prueban sus
apariciones con las sinfónicas más famosas del mundo--, sino que, siendo también
cantante lírico, ideó una forma de entrelazar los sonidos de los distintos
instrumentos de la orquesta, con el suyo propio, producido por una garganta
privilegiada, y una musicalidad y sentido de la entonación capaces de
deslumbrar a cualquiera.
En el programa a que me refiero, que
estuvo repleto de público--, McFerrin inició la noche de la forma habitual de
un concierto cualquiera, en el pódium de la Orquesta
de Hope, que realmente era la Miami
entonces Chamber Symphony, reforzada con músicos hasta de la extinta Florida
Philharmonic, interpretando la "Sinfonía Clásica", de Prokofiev,
con marcada brillantez y ondulante sentido rítmico.
Sería, pues, en el segundo capítulo
del programa donde McFerrin sorprendería con su original interpretación vocal,
llevando, además de la dirección de la orquesta, la parte de un violonchelo,
del "Concierto en Sol menor", de Vivaldi para dos violonchelos y
orquesta, junto a William De Rosa, joven virtuoso instrumentista que ha
aparecido, anteriormente en otros
programas de Miami.
Mc Ferrin, con sus largas trenzas
colgantes, emergió aquí como algo
digno de conocerse, por su
originalidad y autenticidad musical, en la grandeza de un músico capaz de
entonar la melodía de un instrumento solista usando sus cuerda vocales, sin
alterar la dinámica dispuesta por el compositor de la obra y concertando idóneamente
con el otro violonchelo, real, que tocaba De Rosa, con una armonía
sobresaliente entre los dos y la orquesta, que el público aplaudió con gran
entusiasmo.
La otra pieza, tocada como la dispuso el
compositor, bajo la batuta de McFerrin fue, en la segunda parte del programa, la
"Sinfonía No. 8", de
Beethoven, una obra muy graciosa de aquél,
que este director moderno supo ejecutar espaciosamente, añadiéndole el
carácter romántico y festivo de su propia personalidad, que además es
sencilla y llana, como en todo verdadero artista.
Pero quizás, lo que el público
asistente aplaudió con más fervor fue el segmento de las improvisaciones, que
puso punto final a la primera parte de la velada, cuando McFerrin entonó en su
estilo único numerosas melodías folklóricas y populares --y hasta religiosas--,
arregladas por él mismo, en lo que le ha dado a su carrera especial fama y
notoriedad, cantando A capella.
Sin embargo, no es mucho más lo que yo
pueda escribir en este sentido, sin
que usted, amigo lector, lo haya visto por sí mismo, porque lo cierto es que el
McFerrin, no sólo canta, sino que le imparte a su voz una calidad instrumental
que alcanza diferentes registros y, golpeándose el pecho, a veces llega a
parecer que hay alguien más acompañándolo.
En
ese momento, su capacidad para lograr muchas cosas diferentes alcanza
proporciones gigantescas; como cuando hizo su mayor entrega al público, haciéndolo
cantar con él un Ave María,
de Bach, y la de Gounod, al unísono,
llevando vocalmente la del primer compositor citado por él, mientras que
las voces del público entonaban la melodía de la otra, haciéndose parte de la
interpretación, en un gesto digno de quien es, además de un músico sin
precedentes, un gran artista y un ser humano fuera de serie.
La ópera llega a todos mediante los
DVD’s, con subtítulos en varios idiomas
Por Luis Felipe Marsáns
Entre
las manifestaciones de música culta, la ópera pudiera calificarse como la más
inaccesible para el gran público. Primero, porque el alto costo de sus
producciones da lugar a que los boletos
de admisión a las funciones en vivo sean muy
costosos también; luego, porque el
hecho de que el espectador deba estar pendiente de múltiples factores como son
la cuestión teatral, el montaje de la escenografía, la disposición de las
luces y el sonido de la orquesta, además y fundamentalmente, el diálogo en un
idioma que no es el propio, crean
barreras que, por lo general, no todo el mundo está dispuesto a vencer, en tres
horas de duración, lo cual
requiere, igualmente, un esfuerzo físico.
CARATULAS DE DOS DE LOS CD'S MAS RECOMENDABLES
Lo de la interpretación del idioma, ni
siquiera es fácil en los casos donde hay traducción simultánea, como es el
caso de Miami, porque
requiere el estar pendiente de los subtítulos colocados en el proscenio, que
obligan a estar llevando la vista de arriba a abajo, a menos que se trate de
personas muy entrenadas que puedan
recordar la traducción de los diálogos, mientras que observan lo que está pasando en escena,
consagrándose solamente a la
trama y a la calidad de ejecución
de los cantantes.
La tecnología de reproducción en
nuestros días, sin embargo, ha roto con todos esos problemas, mediante las grabaciones digitales en
DVDs -- un pequeño disco plateado, del tamaño del CD regular, que
agrupa todos esos factores, y --lo más importante--
está dotado de subtítulos con
diálogos de la obra en inglés, español, francés, alemán y algún otro
idioma, como es el japonés, aunque en menos cuantía.
Eso no quiere decir que estemos
subestimando --ni siquiera comparando-- la experiencia cumbre que es la ópera
en el teatro vivo, sino resaltando una alternativa increíble surgida a la luz del desarrollo tecnológica de
los discos de música (e imagen), que encierran todos estos pormenores, lo que
equivale a decir, el sonido grandioso
de la orquesta , las voces de los cantantes en primer plano, y la capacidad de
entender sílaba por sílaba lo que se canta en escena, que a veces escapa en el
teatro en vivo.
La compañía "Naxos of
America" y sus asociadas (normalmente otras de factura europea que ella
distribuye en Estados Unidos) ofrecen ya un
número de realizaciones de este tipo, tan impresionante, que comparadas a los primeros y mediocres
discos de acetato, a 78 revoluciones por minutos de la épocas de Caruso,
habría que darle el calificativo de milagro.
Más que todo esto que comento: la
grabación en DVD permite, si está conectada --aparte del televisor que le va a
ofrecer la imagen-- a un amplificador de seis canales (en lo que se conoce como
5.1, que es una tecnología creada originalmente para las películas), permite
escuchar todas las interpretaciones cantadas y la música, además de los
efectos de sonidos de diferentes frecuencias, distribuidos alrededor del
inmueble por seis salidas de bocinas, para completar la ilusión de que usted
está en el teatro.
De estas grabaciones en cuestión,
pudiera recomendarles "La Valquiria"
de Ricardo Wagner, producida por EruoArts (205207 9), en
el sello DVD TDKA, interpretada por un elenco de artistas jóvenes, con el
acompañamiento de la "Staatsoper
Stuttgart", de Alemania; "La
Flauta Mágica", de Mozart, a cargo de
la "Orquesta de la Opera de Covent Garden", con magníficos
solistas y la dirección del célebre Collin Davis (BBC-Opus Arte OA 0996D); "El
Barbero de Sevilla", de Rossini, en el volumen de dos DVD-Euro
Arts, 20 5124 9), grabado por
la ópera de Zurich, con Vasselina Kasarova, Manuel Lanza, Reinaldo Macías y
Nello Santí al frente de la orquesta de la compañía; y, en el mismo
sello, con el número 20 5170-9 "Spanish
Night" (Noche Española), con Plácido Domingo, al frente de la Orquesta
de Berlín, la joven solista
del violín Sarah Chang, y la soprano Ana María Martínez, interpretando composiciones españolas de Amadeo Vives, Pablo De Sarasate,
Federico Moreno Torroba, José Serrano, Pablo Luna, y Emmanuel Chabrier.
Por otra parte, la TDK, igualmente
distribuida por "Naxos", ofrece las
grabaciones de Manón, de Massenet,
cantada por la célebre Renée Fleming, en el
papel del título, junto a un grupo de estupendos cantantes,
y la Orquesta y Coro de la Opera
Nacional de París, dirigida por Marcelo Alvarez; "Cosi
Fan Tutte", de Mozart, interpretada por un elenco de artistas de
probada calidad, bajo la batuta del argentino
Daniel Barenboim, frente a la Staatsoper
de Berlín; y una
espléndida producción en la Arena
Sferisterio Macerata
de "L'Elisis d'Amore"
(El elixir de Amor), de
Gaetano Donizzetti, con la "Orquesta Filarmónica de Marchigiana", conducida por Niel Muus; y el "Coro Lírico Marchiagiana
V. Bellino".
Otras grabaciones sobresalientes
en discos DVD son las de "Don Pasquale",
también de Donizetti, con cantantes de primer orden , y la Orquesta
y coro del Teatro Lírico Cagliari, conducida por Gerardi Kosten; y con
la misma Renée Fleming, en el papel estelar,
la TDK nos ofrece, en una producción
de la Opera Nacional de París, Rusalka,
ópera prácticamente
desconocida en nuestras salas, del compositor bohemio Antonín Devorak, a cargo
de un largo elenco de figuras del bel
canto, junto al coro y la orquesta, que dirige James Conlon, quien en una época
dirigiera con frecuencia la Filarmónica de Miami..
Euro-Arte, presenta
igualmente en sus producciones de DVD de sonido digital y traducciones al español, Die
Fledermas "El Murciélago", de Johann Strauss II, en una fina
producción llevada al teatro moderno; y, de Francesco Cilea, "Adriana Lecouvreur", en
montaje tradicional de lujosa presentación --y subtítulos en varios
idiomas--, dirigida por Roberto Rizzi Brignoli, al frente de la orquesta y el
coro del Teatro Alla Scala,
de Milán, Italia. Aparecen también entre estas nuevas realizaciones operísticas
en DVD, una muy moderna de la
"Opera de Berlín", de Los
Maestros Cantores de Nuremberg, de Ricardo Wagner, con subtítulos en
español.
No quiero omitir al ballet. La
misma TDK nos presenta una muy bien lograda producción de Coppelia,
de Léo Delibes, a cargo del Ballet
de la Opera de París; otra de "Paquita"
de Minkus, bailado por la
misma compañía anterior; y "La
Bayadera", también
con música de Minkus, siguiendo la coreografía y producción de la
famosa bailarina Natalia Makarova --inspirada en la de Marius Petipá --, e
interpretada por el Royal Ballet de Covent Garden.
Y para aquellos que tienen la
música sinfónica como su
más grande prioridad,
hay igualmente
noticias. La Orquesta Sinfónica de
Berlín aparece en una
estupenda grabación digital DVD, titulado el
"Concierto Europeo",
grabado en la Iglesia de St. Irene, de Estambulgo,
donde se toca una grandiosa "Sinfonía Fantástica", de Héctor
Berlioz; el Concierto No. 2 para flauta, de Mozart, y la Sinfonía No. 94 "Sorpresa", de Haydn; y las Sinfonías Nos. 1, 6 y 8 de
Beethoven, son dirigidas por Claudio Abbado al frente de la Filarmónica
de Berlín, en
Euro Arte". Y para terminar este recuento de lo recientemente editado
en DVDs, no dejaré fuera, por su importancia dentro del repertorio de los
alemanes, del Réquiem Alemán --con la traducción al
español del texto que se canta en la obra entera--, dirigido por el mismo
Claudio Abbado, en el pódium de la
Filarmónica y el Coro de la Radio
Sueca.
Recordando a Victoria De Los Angeles, la
gran Diva española de la Opera

La gran Diva española de todos los
tiempos, soprano Victoria De Los Angeles, en una de sus últimas apariciones con
la que fuera "Miami Philharmonic", en una foto que refleja la
entrevista que le hizo Luis Felipe Marsáns. Ella vino en tal ocasión a cantar
las partes vocales de "El Amor Brujo", de Falla; y aunque estuvo
estupenda, algunos estimaron que "era una actuación destinada a una
cantaora". Sin embargo, en la entrevista, la Diva, dijo que "me
mandaron a buscar con un contrato, y yo vine". LFM.
El
legado de otra época musical de
Miami
La
gran experiencia de ver dirigir
a John Williams su propia música para el cine
Por
Luis Felipe Marsáns
La
aparición del John Williams, en el pódium de la Florida
Philharmonic, un lunes de abril, de 1998, en el Jackie
Gleason Theater of the Perfoming Arts, de Miami Beach, fue una soberana
experiencia para quienes de verdad sienten la música en sus diferentes
manifestaciones, especialmente en el ámbito de la partitura para el cine, donde
el maestro es tan famoso compositor.
En
un programa especialmente organizado por la Asociación de Conciertos de la
Florida, de Judy Drucker, y la "Federación Judía del sur de la
Florida", para conmemorar el Cincuentenario del Estado de Israel –en el
que Itzhak Perlman fue solista ideal--, Williams exhibió ampliamente su gran
talento de músico, en la interpretación tanto de obras clásicas del
repertorio regular, como de sus propias partituras para el cine.
La
obertura de la música incidental de "Las
criaturas de Prometeo", de Beethoven, fue un bocadillo delicioso para
entrar en materia, antes de que el programa cobrara una trascendencia mayor con
la presentación de Itzhak Perlman,
tocando, con su habitual virtuosismo, el
"Concierto No. 1", en sol menor, de Max Bruch, donde el apoyo de la
Filarmónica regional, bajo la batuta de Williams, era sobresaliente.
De
la interpretación de Perlman, podría decirse lo máximo sin caer en
exageraciones, pero después de haberlo escuchado en un gran número de
conciertos --tanto como en sus grabaciones de CDs y videodiscs--, quiero subrayar, además
de su técnica maravillosa, su especial sensibilidad, capaz no sólo de vencer
los obstáculos mayores de la ejecución misma del violín, sino también de
imponerle una singular dulzura a cualquier pieza, con una conmovedora
profundidad expresiva en los pasajes melódicos.
Y
esa habilidad propia estuvo presente en las piezas que tocó en la
segunda parte del programa, originalmente dedicado a la música del cine --con
especial énfasis en las escritas para las películas que tienen que ver con el
Holocausto, acorde con la celebración--, como fueron Remembranzas y Tema, de
Schindler's List, del mismo Williams;
y Exodus,
de Gold, en las que el violinista puso toda su inspiración también.
El
programa fue igualmente una ocasión idónea para medir
la calidad interpretativa de
nuestra Florida Philharmonic (como el
mismo John Williams lo reconoció con palabras),
que se acopló divinamente al director, no ya en el consabido repertorio
de los compositores del romanticismo, sino en las partituras del cine, con todos
sus requerimientos de espectacularidad efectista,
lo mismo en las incisivas cuerdas y bien timbrada sección de la madera, que en
la jerarquía de los metales y la explosividad de la percusión.
"Es una
oportunidad muy grata la de estar un con una orquesta así, tocando sin la
distracción de la pantalla, y la competencia técnica de los efectos de sonido
del cine", expresó sonriente
y complacido John Williams, cuando
se refirió a la sorpresa de encontrarse una orquesta tan capaz, "que no
conocía hasta hace 48 horas".
Además
de las selecciones de música escrita por el mismo Williams para
las películas E. T.
y Close Encounters of the Third
Kind --así como "Pappa Can You
Hear Me?", de Yentl, de
Legrand (con Perlman en el violín)--, el ensamble y su director invitado (con
una importante aportación del Concertino,
Bogdan Crushzsz) interpretaron un arreglo de John Williams de "Happy
Birthday (Israel)", en forma de variaciones, donde sobresalía la
imaginación del compositor.
Y
recordando sus 13 temporadas con la Boston
Pops --donde sustituyó a Arthur Fiedler, cuando aquél murió--, John
Williams terminó la velada tocando como "encoré"
el final de su gran partitura para la película Star's
Ward (La guerra de las galaxias), que emergió con todo su dramatismo y
explosividad sonora.
En
otro de sus
programas, la extinta
Filarmónica
floridana mantuvo la misma altura que
llegó a lograr,
con
la soprano Helen Donath
Pero la anterior no fue la única presentación trascendental
de la Florida Philharmonic
de estos días. El miércoles, día 8, en el Gusman
Center, de Miami, la orquesta regional, bajo la batuta de su director
permanente, James Judd, ofreció un extraordinario programa, mayormente dedicado
a Ricardo Strauss, en el que la aparición de Helen Donath fue algo
sobresaliente.
Soprano
de gran dramatismo y voz bien timbrada, la Donath interpretó las "últimas
cuatro canciones" (Vier Letzte
Lieder) del citado compositor,
ante la admiración del público de Miami, que se ha acostumbrado a sus
presentaciones con la Florida Grand Opera,
y con la misma Filarmónica, interpretando a Mahler.
Otros
dos aspectos interesantes y novedosos del programa fueron las interpretaciones
de "Metamorfosis", obra de Ricardo Strauss --con su gran
elaboración en la sección de violines, y su evocación a Beethoven, cuya
sinfonía Eroica cita en los
contrabajos--; y The Lark Ascending,
de Vaughan Williams, de carácter sublime e inspirado, interpretado finamente en
la parte solista por el Concertino Igor Gruppman, con buena entonación y
expresividad.
La
velada concluyó con una sonada versión de la
Suite de "Der Rosenkavalier" (El Caballero de la Rosa), del mismo
Strauss, que fue muy aplaudida por el público, por su belleza propia, pero
también por la magnífica interpretación de la orquesta, bajo el comando del
maestro James Judd, quien dejó sentada una vez más, su categoría de buen director sinfónico, con elegancia y
jerarquía.
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