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Perece la voz más alta de Italia desde Caruso
Luciano Pavarotti muere
de cáncer a los 71 años de edad

LUCIANO PAVAROTTI EN SU MEJOR EPOCA
Por Luis Felipe Marsáns
Luciano Pavarotti, la voz más alta de Italia y probablemente del mundo entero en el campo de la ópera, falleció a la edad de 71 años, víctima de un cáncer pancreático del que venía padeciendo, y que agravó su estado de salud en los últimos meses. Pavarotti, quien paseó su fama y supremas dotes por el mundo junto a los españoles Plácido Domingo y José Carreras, individual y colectivamente en el espectáculo “Los Tres Tenores”, sobresalió al máximo por la calidad y dramatismo de su entonación –en óperas y conciertos--, y por el color y timbre de su voz, lo cual se pusieron de manifiesto siempre, desde la primera vez que lo vi cantar en el “Dade County Auditórium”, de Miami, a principios de sus conciertos indidividuales de la década de 1970, con la empresaria Judy Drucker.
La vida artística de Pavarotti estuvo estrechamente vinculada a Miami, donde ocurrió su debut nacionalmente con nuestra compañía lírica local, llamada entonces "Greater Miami Opera Association", que más tarde se convirtió en la "Florida Grand Opera".
Posteriormente, el gran tenor fue figura asidua de los programas de la "Asociación de Conciertos de la Florida", lo mismo en los auditorios de Miami y de Miami Beach, que, finalmente, en el "Player Stadium", donde fue, precisamente, en 1997, su gran presentación del espectáculo "Los Tres Tenores", junto a Plácido y a Carreras, bajo la batuta de James Levine.
Por otra parte, Judy Drucker también hizo posible un gran concierto al aire libre, que ofreció sobre una gigantesca plataforma, montada junto al mar en la Playa de South Beach, y que agrupó a unas 500 mil personas, entre patrocinadores que pagaron fuertes sumas de dinero, y el público que asistió gratuitamente, en las últimas dos cuadras de Ocean Drive, en marzo de 1995.
Pero otros ángulos dignos de destacar en Luciano Pavarotti eran su carácter jovial y sencillo, y su encanto personal, así como su capacidad para jaranear con el público, y los periodistas en las conferencias de prensa. La primera vez que conversamos fue en el entonces pequeño camerino del hoy llamado "Jackie Gleason Theater", de Miami Beach, momento en que cursamos algunas palabras y comentarios sobre el concierto y otros pormenores artísticos, que me sirvieron para escribir una entrevista, de la que fue testigo Judy Drucker; pero de ahí en lo adelante, estas posibilidades de llevarle al público el pensamiento de este grande de la música operística y napolitana, fueron repitiéndose, y con ella, cobró vida una amistad que se renovaba en cada una de sus presentacionnes en Miami.
En una de ellas, recuerdo que me sentí en confianza para preguntarle: Pavarotti, ?no sé si te gustará esta pregunta, pero el estar tan gordo aumenta tus facultades para cantar...? El hombre no vaciló y replicó al instante: "!No hombre; estoy gordo porque me gusta mucho comer!. Otro buen recuerdo que guardo en el terreno personal fue cuando, en una Gala que le ofrecieron después de terminar una presentación, cuando me acerqué con mi esposa a saludarlo, unos guarda espaldas (o algo así) quisieron interrumpirnos el paso", y él, que estaba enfrascado en una suculenta comida italiana, se incorporó, y, sin poder hablar por tener la boca llena, les indicó con la mano a los dos hombres, que nos dejaran pasar.
Tras su aparición de 1995 en Miami Beach, el gran tenor estuvo cantando en Sudamérica (Argentina y Colombia), antes de retornar a Gales, Inglaterrra, para presentarse ante 10,000 personas que compraron la totalidad de los boletos para su concierto especial del cuadragésimonoveno Festival de Llangollen Eistededford --uno de los más prestigiosos del mundo--, y, precisamente, de donde él salió triunfador.
Dedicado a la música coral con especial énfasis, el Festival en cuestión hizo posible que el más famoso de sus premiados --y uno de los tenores más grande de toda la historia-- cantara para una multitud de conocedores y aficionados, en circunstancias que tuvieron los mismos visos de victoria que en aquél entonces.
Pero ésto no ocurrió por casualidad. Tibor Rudas, el dedicado representante artístico del gran tenor, quien organizó sus principales giras --incluyendo el Concierto de los Tres Tenores, desde el primero en Los Angeles, que dirigió Zubin Mehta , "había tenido siempre la ilusión" de que se repitiera el espectáculo de 1955 en Gales, donde el entonces joven Luciano compitiera como un desconocido, junto a la Coral G. Rossini, de su ciudad natal de Modena, Italia, saliendo victoriosos frente a grupos similares de otras partes. ¡Y así fue! No en balde el mismo Pavarotti me dijo en Miami: "Rudas dice vamos allá, y yo voy con los ojos cerrados!".
Y como si fuera poco, la ocasión sirvió para que el empresario reuniera a Pavarotti con su padre, Fernando Pavarotti y a otros miembros de la Coral G. Rossini, por primera vez desde que ellos estuvieron juntos en aquel glorioso Festival de Llangollen Eisteddfod, en 1955.
De manera que el acontecimiento no solamente revistió características de alto valor artístico, sino otras muy significativas también desde el punto de vista histórico y sentimental, reeditando momentos de emotividad entre todos, de tal manera, que sus resultados hicieron a Rudas exclamar: "Estoy emocionado de haber podido conseguir el regreso de Pavarotti a Gales; sobre todo porque ésto corrobora su reiterada afirmación de que su padre fue el mentor de su carrera de tenor".
Amante no sólo de su carrera y de su tradición artística y familiar, sino igualmente preocupado por la formación de nuevos talentos que continuaran en el futuro lo que él había hecho por el bel canto, Luciano Pavarotti fundó en 1980, la competencia internacional de voz que lleva su nombre; que ya ha producido unos 200 talentos para la ópera.
La competencia correspondiente a 1995, que tuvo un capítulo interesante en la selección de talentos durante su estancia en Miami --coincidiendo, con su presentación de marzo de ese año--, tuvo su sesión final mundial en noviembre del siguiente año, en la ciudad estadounidense de Filadelfia.
En una conferencia de prensa celebrada en la suntuosa Mansión de los Vanderbit, de Fisher Island, Pavarotti también dijo que una de las cosas que más le atraían de cantar al aire libre, era el hecho de que millares de personas pobres podían verlo y escucharlo gratuitamente.
"Lo he hecho mucho --particularmente en el Parque Central de Nueva York--, y puedo decir con orgullo que sigue proporcionándome mucha alegría el hecho de que la gente pobre, que ni siquiera sabe dónde están los teatros operísticos, puedan venir a verme", sostuvo el tenor, revelando una vez más su sensibilidad, no sólo para la música, sino también para el ser humano.

Luis Felipe Marsáns en una entrevista con el fallecido tenor Luciano Pavarotti
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