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Tony Lopez: leyenda y realidad del arte escultorico cubano en Miami desde mediados del siglo xx
Por Luis Felipe Marsáns
El escultor Tony López –famoso artista nacido en Cuba, en 1918--, fue objeto recientemente de un tributo por parte de muchos de sus colegas cubanos radicados en Miami --tanto pintores como escultores--, que siguen viendo en él al gran representativo del arte al que ha dedicado toda su vida, engrandeciéndolo desde los tiempos de su nativa Isla, hasta el medio siglo que lleva viviéndo en esta ciudad.
EL ESCULTOR TONY LOPEZ EN UNA FOTO DE ARCHIVO
Tony es hijo del ya fallecido maestro Joaquín López, profesor de escultura que fuera de la Escuela Técnica, quien esculpió el Cristo monumental de la Iglesia del “Sagrado Corazón”, en la Calle de Reyna, en La Habana, vista a la entrada de la edificación gótica, en mármol blanco, al igual que la escultura.
Residente de esta ciudad de Miami desde 1958, Tony dejó en su nativa tierra cubana una larga estela de recuerdos a través de sus obras, y de una ejecutoria artística que ha sido admirada tanto entre propios como por extraños --junto a su hombría de bien y sus cualidades personales--, adquirida de su padre, de quien se convirtió en el alumno preferido desde que era un niño, hasta que tuvo la edad necesaria para estudiar formalmente la carrera de escultor, bajo la misma supervisión paterna.
En 1936, Tony López fue nombrado Profesor Asistente de Escultura de la Escuela Técnica, donde su padre ejerció una gran influencia en él, como inspiración y modelo de lo que debía ser un verdadero escultor.
Con un talento para este arte que estaba en sus venas --ya que su abuelo había sido también un artista consagrado--, Tony López trabajó junto a su padre todo el tiempo que pudo, pero cuando él contaba solamente 18 años, Joaquín falleció, dejándole un importante legado en la misión de continuar su obra.
El amor por la escultura estaba ya tan arraigado en Tony López, que cuando amigos de la familia vinieron a ofrecerle una posición en el Servicio Civil, él refutó la oferta diciéndoles que "yo soy un escultor y seguiré esculpiendo"... Y así lo hizo, sin descansar, superando su nivel cada día más, como es costumbre oírle decir.
Desde su llegada a Estados Unidos, en 1958, el estudio de Tony López ha estado enclavado en Calle 36 y la Segunda Avenida del northeast, no sólo un lugar propicio para su trabajo --de donde han salido numerosas obras de importancia--, sino también un sitio común para encontrarse a otros artistas que van a visitarlo, a periodistas, críticos, y personas de todos los niveles, que encuentran allí el placer de verlo trabajar, y compartir su ambiente de calor humano y de música clásica.

ESCULTURA DE LUIS FELIPE MARSANS, DE TONY LOPEZ (1980)
Su trabajo aquí, a lo largo de más de 50 años, es extraordinario, lo mismo en el orden cualitativo que cuantitativo. Bustos de personajes de la historia y de la vida pública, en Miami y otros países, han nacido al calor de sus manos, y hasta una escultura tamaño natural del fallecido Papa, Juan Pablo Segundo, cobró vida en su estudio.
También han salido de allí esculturas abstractas, y figuras de libertadores de América Latina, el Caribe y Estados Unidos, que en cada momento han sido centro de su trabajo y de la admiración del público visitante; pero entre todas ellas, su colección de caricaturas --que es famosa desde sus tiempos en Cuba--, constituye un atractivo particular de unos y otros, por su facilidad para llevar a la pieza los gestos, características físicas y movimiento del personaje en cuestión.

CRISTO YACENTE DE TONY LOPEZ EN LA IGLESIA "LITTLE FLOWER"
Tony López ha trabajado también haciendo piezas para coleccionistas, y obras de encargo, como fueron su limitada serie de La manzana prohibida y sus dos versiones del Cristo yacente, el primero de los cuales está en la Catedral de Santa María, y el otro, en la Iglesia de Little Flower, en Coral Gables.
Como su admirador y amigo de siempre, he tenido el honor de haber sido motivo de dos esculturas. Una, dentro de su colección de caricaturas, que comenzó en La Habana de la Cuba libre –en la que la de Grau San Martín hizo historia--, y continuó en el exilio con las del famoso pintor José María Mijares, el conocido hombre de negocios Carlos de la Torre, y la mía, que fue continuamente mostrada en las entrevista que las emisoras de televisión local le hacían a Tony con regularidad. Pero mi mayor orgulo es la escultura de mi cabeza –que ilustra este trabajo –que Tony me esculpió en 1980--, cuando todavía yo era joven.
Por otra parte, las esculturas de Tony López son vistas en las ciudades más importantes de Estados Unidos y Europa, destacándose Nueva York, Washington D.C. y Miami, siempre con una calidad excepcional, en cualquier medio escogido, sea madera, bronce, fibra de cristal o mármol, en una variedad de temas, que pueden ser lo mismo el amor, el retrato o el abstracto.
En Miami, donde Tony López ha vivido siempre después que salió de Cuba, sus obras pueden ser apreciadas en muchos lugares. Fundamentalmente --por su trascendencia histórica y dimensiones--, en el Monumento al Holocausto, un complejo de esculturas, ubicado en Miami Beach. De proporciones monumentales también, la estatua del fallecido Representante a la Cámara de Estados Unidos por la Florida, Claude Pepper, ocupa un sitial privilegiado, sobre una alta base de mármol, en el Parque José Martí, situado en la Calle 4 y la venida 4, de la "Pequeña Habana". Sobresaliente por igual entre sus realizaciones, la Antorcha de la Amistad, en el Parque de Biscayne; y el busto del Lugarteniente General del Ejército Libertador de Cuba, Antonio Maceo y Grajales, en el Memorial Boulevard.
Otras esculturas de gran impacto, por su parecido y carácter, son las de Andrew Jackson, que está en la Escuela Superior que lleva su nombre; el Monumento a la Isla de Cuba, situado en la Calle de Flagler y la Avenida 17 --de donde emergen, en sus seis provincias, las efigies de los libertadores de la Guerra de Independencia contra España--; la Escultura de la Policía, que retrata a un oficial del orden público con sus brazos tendidos sobre los hombros de una niña y un niño, en señal de protección; y una gran tarja de bronce, en alto relieve, sobre piedra, del compositor cubano Ernesto Lecuona, a la entrada del Dade County Auditorium.
Pero una obra de Tony López que merece especial atención, tanto por su carácter sagrado como por su perfección artística, es el Cristo Yacente de la Iglesia “The Little Flower”, de Coral Gables; y la Catedral de Santa María, en el noroeste de Miami, con un carácter venerable en cada una de sus dos versiones, impresionantes desde todos los puntos de vista.
Adicionalmente, Tony López esculpió una estatua del Apóstol cubano, José Martí y Pérez, de 15 pies de altura, para ser enclavada en una céntrica calle de Nuevo Orleans; la escultura del Gobernador Boden, en Grand Cayman; varios bustos de José Martí, situados en distintos lugares públicos --incluyendo la Casa Blanca, de Washington--, y, como se menciona anteriormente, la estatua del Papa Juan Pablo II, “que fue situada en un sitio Angola por quienes se la comisionaron”.
Todo ello hacen de este ilustre artista cubanoamericano un ejemplo del verdadero arte escultórico, en parte seguido de la escuela renacentista italiana, que ha sabido manejar siempre con estilo, junto a las nuevas corrientes de los siglos XX y XXI, que también ha trabajado con igual acierto. Tony López: un maestero para la historia que alcanza con su trayectoria el rango de leyenda artística.
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