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LO QUE HA SIDO Y ES EL   “COLEGIO NACIONAL DE PERIODISTAS CUBANOAMERICANOS”

Por el Decano Luis Felipe Marsáns

 Con la fundación en Miami del “Colegio Nacional de Periodistas de la República de Cuba enel Exilio”, se cumplía el propósito de que hubiera un organismo que agrupara a los profesionalesde la prensa nacidos en Cuba, de manera que éstos tuvieran algún tipo de asistencia; y  aunque en Estados Unidos la colegiación periodística no es obligatoria para ejercer la profesión --como es el caso del BAR para los abogados--, el Colegio siempre ha sido un elemento de ayuda en el empeño de conseguir recomendaciones de trabajo.  

En Cuba republicana el “Colegio Nacional de Periodistas” fue constituido por el Decreto-Ley  Presidencial No. 3382, de 16 de mayo  de 1942, y promulgado sus estatutos el 16 de noviembre de 1943. Desde entonces, se le ha conocido  por sus siglas “C.N.P”. en su emblema, pero al fundarse en Miami, se le añadió la palabra “Exilio”.

Desde su creación en Cuba como profesión organizada --en cuyo proceso entró la fundación de la “Escuela Profesional de Periodismo Manuel Márques Sterling”, de La Habana, para  la formación académica y profesional de los futuros trabajadores de la prensa, que anteriormente se forjaban en los talleres y las redacciones de  periódicos, siguiendo la misma vocación de los escritores (autores)--, el “Colegio Nacional de Periodistas de Cuba” fue modelo entre todos los existentes en países latinoamericanos, con un singular profesionalismo y una pujanza que le ganó el apelativo de “El Cuarto Poder”, tal vez por la influencia en el objetivismo que recibió de los diario norteamericanos.

  Valga recordar que, a la par de la fundación de la República de Cuba, en 1902, se creó la "Asociación de Reporters", que agrupó en sus filas a los primeros periodistas del país, y le dio el carácter de profesión organizada, a la que pertenecieron grandes escritores y reporteros. Gustavo Parapar, uno de sus últimos Presidentes, tuvo una larga vida, que le permitió llegar a pertenecer al Colegio de Periodistas de Cuba en el Exilio, en el que fue procamado por el Decano Marsáns y su Junta de Gobierno, como "Decano de  Honor", poco antes de morir en Miami, hace pocos años.

Como clase, el periodismo cubano participó en todas las convenciones internacionales y eventos culturales a que fue invitado, dentro y fuera del territorio, al igual que lo ha seguido haciendo el “Colegio del Exilio”, mediante la comparecencia de sus decanos a numerosos congresos y seminarios en diferentes países de Latinoamérica, los últimos de los cuales fueron en España, donde estuvo representado por el extinto Decano Dr. Roberto Pérez-Fernández (también abogado); y en la Universidad Autónoma del Caribe, de Barranquilla, Colombia, en el que  compareció el actual Decano Luis Felipe Marsáns, para dictar su conferencia titulada “Cuba en la Prensa Internacional”, en 1998, durante el primero de sus cinco bienios en el cargo, el último de los cuales deberá expirar en mayo del 2007.

En el exilio, el Colegio ha cumplido su misión de llevar a los países de habla hispana  y a España el mensaje de alerta sobre la peligrosidad del comunismo internacional, como organismo de información y formación doctrinal e ideológica, bajo las directrices de sus decanos a lo largo de sus cuarenta y cuatro años de existencia, como complemento de los pocos que pudo operar en Cuba, por la llegada del castrismo (de 1942 al 1959), con grandes  esfuerzos encabezados por sus decanos, desde el primero, fundador, Mario Barrera, hasta el actual, Luis Felipe Marsáns, quien está al concluir su décimo  año en el cargo. 

Sobresalieron también, en distintos años de gobierno, los Decanos Carlos Romero, Fausto Lavilla (el de más largo período, que se extendió a 12 años en el cargo); Roberto Pérez-Fernández, también de varios años de servicio; Ramiro Boza, Laurentino Rodríguez, Ariel Remos, y Armando Alejandre, padre del joven militante anticomunista de igual nombre, que fuera abatido en una avioneta de "Hermanos al Rescate" por el régimen de Castro.

Decanos

Siguiendo el curso de las manecillas del reloj, aparecen aquí las fotos de los ocho Decanos que han ocupado la posición en el exilio, comenzando arriba, a la extrema izquierda, por Mario Barrera (el Decano fundador); luego le siguen Carlos Romero, Fausto La Villa (el de mayor tiempo en el cargo, pues estuvo 13 años, hasta su muerte); Ramiro Boza, Laurentino Rodríguez, y, en la línea de abajo, Roberto Pérez Fernández, Ariel Remos, A. Armando Alejandre y Luis Felipe Marsáns, quien fue Decano durante diez años, hasta junio del 2007, en que se escogió a Vicente Rodríguez para sustituirlo, en elecciones donde Marsáns no quiso aspirar más, pero que tuvo una segunda candidatura oposicionista, encabezada por Abelardo García Berry. (Fotos de archivo).

Cada uno de los Decanos ha defendido la libertad de Cuba exponiendo la necesidad de erradicar de ella al comunismo internacional, para dar paso a la nueva República de Cuba, libre y soberana. Así lo hicieron, como se apunta anteriormente, Mario Barrera, en Punta del Este, Laurentino Rodríguez, en países de Centroamérica y Roberto Pérez Fernández, en el Congreso Internacional de la OAPI celebrado en España, con la asistencia del Rey Juan Carlos II. Dentro del siguiente Congreso de la OAPI (Organización de Asociaciones de Periodistas Iberoamericanos), el Decano Marsáns dictó su citada conferencia.

 Marsáns, quien gobierna desde 1997 elegido y reelecto hasta ahora, fungirá hasta el corriente año 2007, con el resto de su Junta de Gobierno, integrada  por Vicente Pedro Rodríguez, como Primer Vicedecano   –en sucesión al cargo si Marsáns  se viera impedido--, la doctora Xenia Bas de Tamayo y  la Licenciada Vilma Plana, como Segunda y Tercera Vicedecanas, respectivamente. En los otros cargos de la mesa ejecutiva, figuran  el Dr. Víctor Ochoa, como Secretario del Colegio (sustituyendo al Dr. Vicente Grau Imperatori, que murió recientemente); y Antonio Ruano,  como su Vice; así como Roosevelt Bernal, ocupando la  Secretaría  de Actas y Correspondencia y José Antonio  Márquez, como  Vicesecretario de Actas. La Tesorería ha quedado a cargo de Abelardo García-Berry (quien lo fuera en el Colegio de La Habana, en épocas de la República), y Manolo Gajano, ocupa el puesto de  Vicetesorero, tras el  reciente fallecimiento de la Dra. Lucila García-Negrín, su Vicetesorera y esposa.

Los miembros del  cuerpo legislativo del Colegio, o sea los Diputados,   encabezados por  el señor Miguel Piñeiro, como Primer Diputado, está integrado, en orden alfabético de sus apellidos, por  los señores José F. Arenal, Eladio José Armesto, Dr. Angel Cuadra, Marta Ferreiro, Capitán Eduardo Ferrer, Dra. Herminia de Ibaceta, Esteban Lamela, Zoraida López, Ivón Martín,  Demetrio Pérez Jr., Orlando Pérez-Fernández, Rosendo Rosell, Guillermo Romay, Elías Romero, César Témes, Osvaldo Valdés-Fernández y la  Dra. Rosa Leonor Whitmarsh.

PANTEON DEL COLEGIO NACIONAL DE PERIODISTAS CUBANOS DEL EXILIO EN MIAMI

  Asimismo, ocupan  los cargos de Diputados Suplentes –que prescribe la ley vigente con iguales facultades que las de un Diputado  cuando estén ejerciendo como tales— los periodistas Alfredo Novela, Hada Rosette y José Ramón Puig. Por otra parte, y a manera de recompensa a  las contribuciones al Colegio de "Diario Las Américas" y su Director, Dr. Horacio Aquirre, la Junta de Gobierno lo nombró "Presidente de Honor", al igual que a Ariel Remos, Decano Advitam, por iniciativa del finado Decano, Armando Alejandre.

El Colegio mantiene igualmente delegaciones en otras  ciudades de Estados Unidos, y países del Hemisferio, como son las de  West Palm Beach, Florida; Washington D.C., Chicago, Illinois; Houston, Texas; New York-New Jersey; Los Angeles, California; Puerto Rico, República Dominicana,  y Venezuela.   

De acuerdo al Reglamento 2000, aprobado por la Junta de Gobierno en sesión extraordinaria a principios del corriente Siglos XXI, estableciendo conceptos a tono con la nueva era, pero  respetando los plasmados  en las anteriores  versiones --como un compendio de todas ellas--, la Junta de Gobierno se reúne el último sábado de cada mes para tomar acuerdos internos y otros relacionados con la comunidad, pero el Decano puede convocar a una Asamblea General cuando lo estime conveniente por razón de alguna emergencia.

Sin embargo, la celebración mayor del Colegio se efectúa el “Día del Periodista Cubano del Exilio”, cada 24 de octubre, o el sábado más cercano a la fecha, con un  gran banquete de confraternidad, según se describe en el comienzo de esta información.

El “Colegio Nacional de Periodistas de Cuba en el Exilio” también edita desde antaño su órgano oficial impreso “Papel Periódico”, en recordación y homenaje a la primera publicación que vio la luz en  Cuba, en el año de 1790, mediante la cual se diseminan noticias, comentarios y opiniones editoriales sobre el desenvolvimiento de la institución y la actualidad mundial, particularmente en Cuba. Su número de publicaciones en el año, empero, ha disminuido, tras la creación de esta “Página Web”,  en el Internet (www.cnpexilio.org), que lleva las mismas informaciones y fotografías alegóricas a todo el mundo, a través de la tecnología moderna de la computación, a un costo mucho más reducido para la tesorería.  

Pero tal vez la obra más piadosa del Colegio a favor de sus miembros de pocos recursos, fue la construcción, en la segunda administración del Decano Marsáns,  del Panteón Nacional del C.N.P., en el Cementerio “Dade Memorial Park”, paralelo al Palmetto, con 18 bóvedas para periodistas que mueran sin recursos. El panteón también tiene una gran piedra que lo  identifica con el símbolo de la institución, una cruz cristiana y un pensamiento martiano que reza: “No hay Monarca  Mejor que un periodista Honrado”.  La obra fue construida con dineros extraordinarios recolectados por los miembros del Colegio, al igual que se hizo el vitral que cubre una de las ventanas superiores de la Iglesia de San Juan Bosco, en Miami, con el sello de la institución y su nombre completo.

Defendiendo siempre la libertad de prensa y las garantías reporteriles

 

Artículo de Luis Felipe Marsáns

 

  Desde mucho antes de que comenzara a cursar mis estudios en la “Escuela Profesional de Periodismo Manuel Márquez Sterling”,  de La Habana --una de las mejores de toda la América, pese a lo que alguien escribiera  recientemente en sentido contrario en las páginas de un periódico local de Miami--, me di cuenta de que, más allá de la vocación para esta carrera, el aprendizaje curricular y el dominio de las materias;  el periodista encaraba un gran reto frente a la sociedad, que se derivaba de su obligación de denunciar y hacer públicos los hechos que más preocupaban al mundo, como fueron los relacionados, en aquel entonces, con la Segunda Guerra Mundial, que reportaban desde el mismo campo de batalla.

 

  Muchas décadas –y guerras--  han transcurrido desde entonces para que, en la actualidad, el periodista, que cuenta con recursos tecnológicos insospechados en aquel entonces para realizar su trabajo, siga siendo el blanco de  ataques del terrorismo organizado, como los que  hemos visto  en numerosos  países, a veces por un alegado accidente, pero en la mayoría de los casos, por el deliberado y artero ataque para silenciarlo, tanto en el tratamiento de la noticia como en el resultado de los reportajes investigativos.

 

  Ante estos hechos, me parece oportuno traer a colación nuevamente la peligrosidad  de la labor del periodista en el mundo de ahora, donde no solamente entra su capacidad de llevar la noticia y el testimonio comprometedor de la orientación personal a través de los cables,   los periódicos, y las  cámaras de televisión, vía satélite,  desde lugares donde la seguridad no existe o es mínima, pero que no hacen mermar su misión, gracias a la valentía que requiere el ejercicio de su profesión sacerdotal, a la que no renuncian. 

 

  O sea que estamos viviendo un momento de la humanidad en que, por la culpa de distintos elementos antisociales o por doctrinas políticas antagónicas, ocurren hechos que dan al traste con la civilización milenaria de que gozamos,  que comenzó a fraguarse en la antigüedad, dentro del primer estado de derecho  de la más vieja democracia de los romanos, que fue la base de nuestras estructuras modernas de gobierno y jurisprudencia, hasta llegar a este "Tercer Milenio de la Era Cristiana".

 

  Los  hechos de violencia a que me refiero, plantean una gran preocupación para la estabilidad del mundo, el mismo mundo que le sale al frente, para arremeter contra sectas fanáticas que quieren destruir los mejores valores y logros de la Humanidad en que hoy vivimos.

 

  Me gusta la idea de meditar  sobre estas cosas, para que elevemos una oración a aquellos que han perecido en grandes masacres  de seres humanos,  incluyendo a  los periodistas caídos en el ejercicio de sus funciones reporteriles, como en aquel fatídico “Septiembre 11”, en Nueva York, Pennsylvania y el Pentágono, donde no sólo se atacó la dignidad de este noble pueblo estadounidense, sino se le dio inició a un nuevo capítulo bélico de la humanidad entera.

 

  Desde la trinchera del periodismo, mediante informaciones y editoriales, los periodistas exiliados seguiremos al lado de nuestros intereses, por Estados Unidos y por Cuba; así como   por otros países que sufren dictaduras y tiranías totalitarias, que trastornan la vida del ciudadano común, e impiden el ejercicio de la libertad de expresión, arma única del diarista, y derecho inalienable del hombre  civilizado, que quiere vivir en una democracia legítima y representativa.

 

  Al condenar  los hechos de terrorismo contra los periodistas de todo el mundo --particularmente los perpetrados en Cuba--,  y  las masacres de    regímenes totalitarios,  como es el de Fidel Castro--, debemos   comprometernos a ser vigilantes, para que ellos no se repitan, poniéndonos al lado de nuestros  principios de decoro, en justo  peregrinaje por la libertad de nuestros países, y porque exista la democracia en todos los rincones del mundo.

 

  Y como periodistas del mundo libre, reiteramos  aquí, en nuestro “Colegio”,  el ineludible  compromiso con la información adecuada de las noticias, y la denuncia de los desafueros de quienes corrompen el bienestar de la humanidad, para que, en esta labor sacerdotal de defensa a la libre empresa  y  la libre expresión del pensamiento, podamos, a la larga, ayudar a que estos objetivos se logren en todas partes.

 

  Sigamos, pues,  en el "Colegio Nacional de Periodistas de la República de Cuba en el Exilio", nuestro peregrinaje por la libertad de Cuba y porque se mantenga aquí, en los Estados Unidos de América --país que nos abrió sus puertas y al que ahora pertenecemos  y nos debemos también como ciudadanos naturalizados, y por el amor que le profesamos--  la tranquilidad y el decoro.Vitral-San-Juan-Bosco--.jpg  

            VITRAL DONADO POR EL CNP A LA IGLESIA SAN JUAN BOSCO DE MIAMI