Celebra el mundo cristiano la

Navidad y llegada del nuevo año

 

 Por Luis Felipe Marsáns

 

 Ninguna religión podría probar la fecha exacta en que nació Jesucristo, pero desde hace

más de trescientos años, el 25 de diciembre ha sido adoptado por todo el mundo cristiano para celebrar el advenimiento del Hijo de Dios.

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 Y mientras que millares de peregrinos de todas partes visitan el pueblecito de Belén en

los días de la Natividad, los distintos países del Orbe --con excepción de aquéllos que tienen diferentes filosofïa religiosa-- se entregan con devoción y júbilo a las festividades navideñas, cada uno con arreglo a sus propias costumbres.

 

 En los países de origen anglosajón, la Navidad o Natividad es llamada  Christmas, en alusión directa al nombre de Cristo, pero su celebración muestra características distintas a las del mundo hispánico. En Estados Unidos y Canadá, por ejemplo, las decoraciones en los lugares públicos son extraordinarias, tanto como el alborozo de los intercambios de

regalos entre familiares y amigos.

 

  El personaje de mayor identificación con estas festividades es  Santa Claus, que supuestamente viene en un trineo cargado de juguetes para los niños, y los deposita junto al árbol de Navidad, después de haber penetrado en los hogares silenciosamente por la chimenea, la madrugada del 25 de diciembre.

 

 En Inglaterra, los niños ponen sus medias colgando en la estufa, para que "el Padre

Christmas" les deje sus regalos; y en Francia, los pequeños se entregan al sueño  esperando que "el Niño Noel" les llena sus zapatos de juguetes.

 

 Una costumbre curiosa existe en Alemania, donde en muchos lugares ponen un árbol de

Navidad por cada miembro de la familia. Y mientras que en Suiza los niños visitan "siete fuentes" en su ruta hacia los servicios religiosos de la medianoche de la Navidad, la mayoría de los pueblos escandinavos dan de comer a los pájaros el día 25 de diciembre, ya que en esa fecha los insectos y las semillas están cubiertos por la nieve.

 

 En España se inicia la tradición de la llamada "Nochebuena", que más tarde habría de

arraigarse en los países iberoamericanos. Con evidente fervor religioso, los españoles de todas las regiones celebran una gran cena familiar el 24 de diciembre, con carne, pescados y un "pavo de Navidad". A las 12 de la noche, asisten a la Misa del Gallo, y después, "todos marchan a casa", para pasar el Día de la Pascua, "con tranquilidad y acción de gracias".

 

 El 30 de diciembre el Rey emite un mensaje de paz, que es usualmente difundido por las

emisoras de radio y televisión; y la noche del 31, "el pueblo sale a la calle, a esperar el año nuevo".

 

 Como consecuencia directa de la influencia cultural de la "Madre Patria", los países

hispanoamericanos coinciden en muchas costumbres durante la celebración de las fiestas navideñas. O sea que en todos ellos tiene lugar una cena el 24 de diciembre, a la que asisten los miembros de la familia, antes o después de la Misa del Gallo.

 

 En la mayoría de estos países se observa, también como una reminiscencia de España,

la llegada de los Reyes Magos --en lugar del  Santa Claus  de Estados Unidos--, se

producen intercambios de regalos, y es común por estos días las visitas a familiares y amigos.

 

 Igualmente, los festines organizados especialmente para esperar el año nuevo, el 31 de

diciembre, constituyen un elemento común a todos los pueblos latinoamericanos, "siempre con pitos, flautas y matracas, para demostrar la alegría". Sin embargo, dentro de estas mismas costumbres, existen definidas variedades.

 

 En Colombia, el 16 de diciembre comienzan las "novenas", en las que se reúnen los

miembros de la familia, rezan junto al pesebre y cantan villancicos, "con un marcado énfasis en la unidad familiar".

 

 Pero la cena de los colombianos muestra algunas variaciones. En Bogotá, por ejemplo,

se mantiene la costumbre de comer ajiaco en Nochebuena --un tipo de sopa de papas y pollo--, además de pavo, buñuelos y natilla como postres; pero en otras regiones del país, preparan un menú diferente.

 

 Nicaragua y Guatemala celebran la cena de Nochebuena con el objetivo de "conseguir la

unificación familiar y el culto religioso al Señor". Ellos acuden de la misma manera a la Misa del Gallo, y celebran una semana de posadas, durante la cual las familias salen a la calle "haciendo una réplica del recorrido de José y María; y cantan villancicos, frente a los nacimientos".

 

 En Argentina, la celebración del Año Nuevo tiene tanta importancia como la Navidad

misma; aunque, por supuesto, hay también una cena, el 24 de diciembre, y se le otorga gran atención al hecho de asistir a la Misa del Gallo, en la Catedral.

 

 El 31 de diciembre, las familias se reúnen, pero después de la media noche, "los jóvenes

salen a bailar y festejan la ocasión jubilosamente, demostrando su alegría por el año que termina".

 

 Pese a que Argentina observa la tradición de los Reyes Magos, la influencia

estadounidense le ha dado vida allí a  Santa Claus,  el 25 de diciembre. También son

usuales en Buenos Aires los adornos navideños en las calles y comercios, y el culto al nacimiento.

 

 En Brasil la celebración tiene un carácter más religioso que festivo. En lugar de

 Santa Claus,  los niños esperan a  Papa Noel,  "que viene el 25 de

diciembre cargado de regalos"; después de la llamada  Natal,  como se le denomina allá

a la cena del día 24.

 

 Con un sentido "profundamente familiar", en la cena se sirven platos especiales,

acompañados por vino y nueces, lo mismo antes que después de la Misa do Gallo, de acuerdo a las costumbres de cada familia.

 

 Para los brasileños, el baile del 31 de diciembre se llama  Reveillon,  

palabra francesa que significa "Fiesta de Año Nuevo". Después de la medianoche, el

 Reveillon  se convierte en una especie de carnaval, con pitos, matracas y música

variada.

 

 Costa Rica sigue la tradición de la Nochebuena y la celebración religiosa de la Navidad

con la Misa del Gallo. También hacen alí reuniones familiares, en las que se cantan villancicos. Sin embargo, la festividad de  San Nicolás  sustituye generalmente a la de los Tres Reyes Magos.

 

 Otras caracterïsticas de las Navidades, en Costa Rica, son los nacimientos, que la gente

tradicionalmente arma y adorna. También es curioso señalar que el plato fuerte de la Nochebuena costarricense es el  chompipe.

 

 Aunque San Nicolás se viste al estilo del  Santa Claus  de Estados Unidos, el nombre le viene de un arzobispo de Myra, en el Asia Menor, que fue famoso por su generosidad,

al extremo de que se hizo común decir que "todo regalo que llega por sorpresa, proviene de San Nicolás".

 

 La República Dominicana ofrece un ejemplo de variadas tradiciones en la celebración

de las fiestas navideñas. O sea que mientras que la capital observa el paso de los Tres Reyes Magos, el día 6 de enero, en el resto del país se celebra el  Día del Niño Jesús,  que es realmente quien trae los juguetes a la mayoría de los niños, la noche del 24 de diciembre.

 

 Por otra parte, el gobierno organiza en esa fecha una cena para las personas de pocos

recursos económicos, en la que, además, se les obsequia juguetes y regalos a los niños. Aspecto interesante de la Navidad en la República Dominicana es la llamada Fiesta

de La Vieja Belén, una semana después del paso de los Tres Reyes Magos. Se trata de una tradición muy antigua, en el sentido de que "los niños que no recibieron juguetes, la Vieja Belén se los trae".

 

 La "Nochebuena familiar" de los dominicanos, tiene lugar el 24 de diciembre, entre las

diez y las once de la noche, poco antes de ir a la Misa del Gallo. El plato central de la comida es el lechón asado, pero también se come casabe y otras golosinas.

 

 Dividida en tres grandes regiones --Norte, Sur y Oeste-- cada municipalidad de

República Dominicana se ocupa de adornar las principales avenidas de sus distritos, incluyendo el uso de grandes árboles de Navidad. En el caso de “Santiago de los Caballeros”, que aunque está al norte, es la segunda ciudad en importancia del país, se pone una gran estrella lumínica sobre un monumento muy alto que hay allí.

 

 En las celebraciones del fin de año en República Dominicana, el pueblo sale a la calle a

compartir la alegría con sus vecinos, y queman incienso “para atraer la buena suerte”. También hacen una cena en algunos hogares y asociaciones.

 

 Para los chilenos, las fiestas de la Natividad cristiana cobran una importancia especial y

una característica única efectuando numerosos matrimonios, que son deliberadamente dispuestos para ese día.

 

 Ellos observan también la Nochebuena, el 24 de diciembre, pero al día siguiente,

denominado "De la Pascua", El Viejo Pascual  es quien reparte los juguetes, como

ocurre en Estados Unidos con  Santa Claus,  ya que no existe allí la costumbre de los

Reyes Magos.

 

 La comida típica de la Nochebuena chilena en la mayoría de las regiones es la "cazuela

de pollo o de pavo", un tipo de puchero español que tiene más caldo. También toman una bebida hecha a base de aguardiente, café con leche, canela y azúcar --que es parecida al  eggnog--, y  vino de su propia cosecha.

 

 Pero otras regiones observan diferentes costumbres en cuanto a la cena pascual: en el

sur se come  curanto, hecho de puerco, mariscos y aves; en la parte central --hacia

Osorio y Valdivia--, se toma chicha de manzana --una especie de sidra primitiva--; y

en Calamá, hacia la Cordillera, comen estofado de conejo.

 

 Por otra parte, el 31 de diciembre "en Chile se echa la  casa por la ventana". Se cierran

las calles, y a bailar, porque "se trata de un pueblo de tradiciones familiares", heredadas de los españoles, que gusta hacer de ésta, una magna celebración.

 

 En Bolivia los niños pobres se reúnen en grupos de ocho o diez, fabrican sus propios

instrumentos musicales, y adoran al niño Jesús bailando y tocando tonadas frente a los nacimientos. Existe también en este país la tendencia a montar nacimientos en todos los hogares, porque el aspecto religioso es el de mayor énfasis para loa bolivianos, "especialmente entre los campesinos". Sin embargo, la costumbre de poner arbolitos de Navidad, se ha ido generalizando entre las clases media y alta.

 

 Los bolivianos tampoco observan el Día de los Reyes Magos; así que los infantes

escriben sus cartas al  Niño Jesús, para que éste les traiga sus juguetes, que son

entregados el 25 de diciembre. Muchos abren sus regalos inmediatamente después de la Misa del Gallo, o de la cena de Nochebuena, en la que, por otra parte, se come puerco y pavo. Pero la costumbre de pedirle regalos a  Santa Claus   ha ido generalizándose en este país.

 

Las fiestas de despedida de año tienen aquí una formalidad mayor, en clubes privados,

agrupaciones cívicas y residencias particulares. Generalmente, “en una ocasión u otra, los bolivianos bailan hasta el amanecer”.

 

 La República de Panamá celebra la cena de Nochebuena con un menú formado por

tamales, jamón, pavo, gallina, frutas, nueces y turrones. Observan también los panameños la costumbre estadounidense en cuanto a  Santa Claus; y esperan el año bailando en clubes sociales y en reuniones familiares. Además, realizan intercambios de regalos el Día de Navidad.

 

 En México observan igualmente la costumbre de las  posadas, desde el 16 de diciembre en lo adelante, semejando la caminata de la Virgen María y de José, en busca de un lugar donde pudiera nacer el Niño Jesús.

 

 Cada noche se hace una peregrinación llevando las imágenes de San José y de María,

mientras que se entonan cánticos religiosos. A la terminación de cada sesión de posadas, se hace una fiesta y se rompe una piñata para que los niños recojan los caramelos, usualmente en una olla de barro.

 

 Otros festejos tradicionales en México, como la cena de Nochebuena y los bailes de fin

de año, cobran extraordinaria importancia en la capital, llena de lindos lugares turísticos y religiosos.

 

 Ecuador parece una ciudad en llamas cuando está cambiando el año, porque, desde

antaño, se incineran los llamados  “años viejos”: muñecos de aserrín que sugieren a

personajes de la política. "Los ponen uno junto al otro en las calles y les dan candela a las doce de la noche del 31 de diciembre; “y si alguien tuviera la oportunidad de verlos desde un avión, le parecería que la ciudad está en llamas", según afirmó una ecuatoriana que reside en Miami.

 

 Ella también dijo que la, Navidad de su país "está llena de alegría, encuentros

familiares e ilusiones tiernas de los niños". La cena de los ecuatorianos "tiene un sentido similar al Thanksgiving  de Estados Unidos", y, como en esa ocasión, su plato central es el pavo.

 

 Los nacimientos en Ecuador son grandes y numerosos, y los juguetes vienen a través

de  Papá Noel.  También se realiza en este país una novena, que los padres hacen rezar a

sus hijos "inexcusablemente". Las festividades se extienden hasta el primero de año, "en que la gente se va a descansar a sus haciendas, y organizan comidas con asados".

 

 Cuba es actualmente en el consorcio de naciones iberoamericanas, el más triste ejemplo

de la celebración navideña. Presa de un régimen comunista y ateo que la domina por casi medio siglo, la isla caribeña carece de una auténtica libertad de culto y de muy pocos  recursos económicos para una ocasión como ésta, que antes era, entre las fechas observadas allí, la más feliz del año.

 

 Y por arriba de todo eso, la división en la familia, características en los regímenes

totalitarios, excluye la posibilidad de un entendimiento común, justamente en la hora que los pueblos libres se aprestan a recordar el nacimiento del Divino Redentor.

 

 La Navidad en la Cuba precastrista era una fiesta familiar. Como dijo Monseñor Emilio

Vallina, Párroco de la Iglesia de San Juan Bosco, en Miami, en una entrevista que le hice  hace años. "Formábamos la familia humana, dentro del pueblo de Dios, para escoger ese mensaje de salvación que los ángeles vinieron a traernos, que es la Gloria de Dios en el cielo y en la tierra, para los hombres de buena voluntad", precisó.

 

 El pueblo cubano celebraba antaño su Nochebuena, con hondo sentido familiar; y asistía

a la Misa del Gallo, como una confirmación religiosa y de agradecimiento humilde al Ser Supremo.

 

 Sin embargo, estas costumbres han seguido manteniéndose en Miami por los exiliados

Cubanos y cubanoamericanos, que cada año festejan su Nochebuena, asisten seguidamente a la misa de la medianoche y, además de observar dignamente la tradición estadounidense de Santa Claus, el día propiamente de Christmas,  (25 de diciembre), celebran el Día de los Reyes Magsos, el seis de enero, con un magno desfile público, que es también compartido por todos los sectores de la población.

 

(Diciembre, 2006- Todos los derechos reservados).