ARTE, MUSICA Y CULTURA

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EL PASADO MUSICAL DE MIAMI

 

Una versión de "Norma"  en concierto como para recordar

 

Luis Felipe Marsáns

 

La "Asociación de Conciertos de la Florida" --dentro de su Serie Prestige--, se lució ampliamente el sábado 14 de eneri del 2004, en el Jackie Gleason Theater of the Performing Arts, de Miami Beach, al presentar una espléndida versión de la ópera "Norma", de Bellini, en la que la soprano María Guleghina,  hizo gala de excepcionales condiciones vocales.

 

La ópera, en versión de concierto, sin escenografía, actuación dramática  ni el  vestuario propio, resulta siempre un poco tediosa con relación a la que se pone en escena con todos sus  atributos, pero tiene, por otra parte, el gran atractivo de permitir    una mejor apreciación de los valores artísticas del elenco y la calidad de sus voces; además de permitir un disfrute más amplio de la partitura, tocada por una orquesta sinfónica grande, como la que logró ensamblarse en esta oportunidad, bajo la batuta del maestro  Roberto Rizzi Brignoli, quien realizó un trabajo sobresaliente desde el pódium.

 

Pero no fue sólo la Guleghina quien descolló en el papel del título, con elegancia, magnífica entonación y dramatismo. La joven mezzo-soprano Kater Aldrich, como Adalgisa, mostró  también un alto nivel interpretativo, por la  extrema calidad y  entonación de su voz, además de la postura  que observó a través de la ejecución completa, ayudada por su belleza física y ardiente juventud. En ese mismo rango, el  joven bajo Alexander Vinogradov cumplió cabalmente con su actuación en el papel de Oroveso, por su buen manejo de la línea melódica y el agradable color de su voz.

 

Y el tenor, Salvatore Licitra, quien encarnó a Pollione, demostró igualmente grandes condiciones para el  carácter, y una potente facilidad para cantarlo, quedando a igual altura de la prima-donna de la noche.  Por la naturaleza de sus caracteres, el también tenor Brian Anderson (Flavio), y la mezzo-soprano Tamara Mesic (Clotilde), tuvieron menos exposición al público dentro de una trama que no los beneficiaba tanto como a los otros, pero ambos demostraron también tener muy buenas condiciones artísticas y  vocales para esta joya del bel canto,  de gran envergadura dentro del repertorio de su época.

 

Y no podría, por supuesto, dejar de mencionar el trabajo fecundo de la veterana Mignon Dunn, de maravillosas condiciones como soprano, y especial elegancia  para la dramatización, quien en esta oportunidad estuvo como directora de escena, que aún cuando la obra no era actuada, se requiere en el elenco. Nativa de Memphis, la Dunn tiene una larga carrera en el campo operístico, habiendo trabajado con las principales compañías del mundo.  Dunn cantó hace  años  en Miami, en otra versión de concierto, "El Trovador".

 

Deliberadamente dejé para el final, con el objeto de alabar su actuación, al "Coro de la  Florida International University", dirigido por John Augenblick,  porque el asunto no sólo fue que sus integrantes cantaron admirablemente, sino también el hecho de que sus voces llenaron a raudales el teatro de la playa, siendo la intervención coral en esta obra de gran extensión, a lo largo de la trama entera.