|
|
 |
 |
 |
 |
 |
 |
|
ARTE MUSICA Y CULTURA
|
El genio musical de Dabe
Brubeck más allá del jazz
Por Luis Felipe Marsáns
Conocí a Dave Brubeck a través de su disco de jazz "Time Out", de larga duración, que se convirtió en un clásico del género, editado a principios de la década de 1960, donde él tocaba el piano espectacularmente, acompañado por su cuarteto de entonces, y del que todavía es su famoso Blue Rondó a la Turka.
Convertido en una leyenda del jazz norteamericano, lo seguí en otras grabaciones de igual valor, hasta que tuve la gran suerte de verlo tocar en vivo con su grupo, en un concierto ofrecido en Boca Ratón –durante los años del 90--, hasta donde me llevó mi hijo, quien a la sazón tenía su propio conjunto de música moderna.
En esa ocasión, realmente pude ver y escuchar la extraordinaria musicalidad y dominio técnico de este hombre improvisando sobre el teclado, y ejecutando la música autóctona de este país. Pero además, quedé maravillado de cómo los instrumentistas que lo acompañaban, eran de buenos, al extremo de que el que tocaba la batería, y particularmente el bombo, en una de las piezas ejercía el golpe de tal manera, que parecía, con un solo pie, un redoblante con sonido grave.
Así se lo comenté al mismo Brubeck cuando, de forma fortuita, me lo encontré en el aeropuerto de Washington, varios años después. Ese día me dijo, con virtual alegría, que iba a venir a Miami a participar de un concierto con "Marchito", uno de los célebres músicos cubanos dedicados al jazz norteamericano --con una contribución importante--, al que, por cierto, no pude asistir, con lo que me quedé privado de verlo más, pues él murió poco después, en Nueva York.
Pero Brubeck, quien ahora debe estar acercándose a los noventa años de edad, ha continuado ascendentemente su carrera, no sólo como intérprete del jazz, sino también añadiendo a su repertorio, composiciones de obras superiores –que inició hace décadas--, en las que mezcla los principios del jazz con temas clásicos y religiosos, haciendo una fusión de ideas, lo mismo en un campo que en el otro, con solistas vocales y grupo corales.
La primera grabación que pude obtener de éstas fue --en dos discos de larga duración, cuando aún no existían los compactos-- "The Light in the Wilderness", que en español sería algo así como "La luz aparece en el desierto". Aquí, el compositor crea lo que se dio en llamar "Un Oratorio para Hoy", obra de grandes proporciones, en cuya interpretación intervinieron la "Sinfónica de Cincinnati", bajo la batuda de Erich Kunzel, con el mismo Brubeck al piano, y la voz solista del barítono William Justus; además del órgano de Gerre Hancock, y los "Cantores A Capella" de la Universidad de Miami, dirigidos por George Barron.
La compañía disquera "Naxos" lanzó, no hace mucho, en una grabación digital, la creación de Brubeck de 1969, "La puerta de la Justicia", concebida dentro de una original combinación de géneros, empleando a su Trío, dentro de una coral y una Banda de Jazz, además de un cantor de las Escrituras Judáicas (Alberto Mizrahi); y un barítono afroamericano (Kevin Deas) que entona textos espirituales de Martin Luther King Jr., a amanera de mensaje unificador, y de la mezcla de los ritmos del jazz y los cantos de esa religión, que representan, a la vez, un importante intercambio cultural.
El disco compacto, que forma parte de la serie "American Classiccs", de la citada compañía disquera, tiene el número de catálogo 8.559414, y mantiene de principio a fin una gran sonoridad, lo mismo en lo instrumental que en las voces solistas y corales, procedentes de la Sociedad Coral de Baltimore, dirigida por Rusell Gloyd y Tom Hall.
Pero lo que me parece más importante de destacar cuando hablamos de David Brubeck es su talento y amor extraordinarios para la música, y su constante dedicación a la fusión de géneros distantes entre sí, empinándose hacia un neoclasicismo religiosos poco común, sin dejar a un lado su grandeza expresiva y el virtuosismo instrumental interpretativo del jazz norteamericano de calibre, que emerge desde sus manos sobre el teclado de una manera única, que al mismo tiempo, él le transmite a los acompañantes, miembros de su grupo.

DAVE BRUBECK EN LA CUBIERTA DE SU DISCO
| | |
|
|
|
|
|
|
 |