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LUIS FELIPE MARSANS
DVDs Y CDs
La Suite Orquestal de “Carmina Burana”: algo nuevo e impresionante
Por Luis Felipe Marsáns
Una de las obras corales que más he disfrutado siempre (sobre todo en concierto vivo, donde suena impresionantemente) es la cantata “Carmina Burana”, compuesta, teniendo como textos “Canciones Profanas”, por Carl Orff. Su consonancia armónica, mística y hasta misteriosa, entre las voces corales y los instrumento de la sinfónica, la han hecho algo singular, de gran calidad expresiva. Creo que su versión original no sólo representa una extraordinaria obra de arte musical, sino que su elaboración y estructura instrumental nos lleva a un ambiente supremo dentro de su .
Sin embargo, una nueva grabación Naxos (8.570242) que acabo de recibir con la “versión para banda de concierto”, de John Krance, en forma de suite e interpretada por el “Wind Ensemble del Peabody Conservatory”, dirigido por Harlan D. Parker, le impone a la composición un carácter totalmente nuevo, con tal brillantez, que invita a asociarse con el contenido de la obra con una aproximación y espíritu distintos..
Y aunque la aportación de las voces no cuenta aquí, las fineza expresiva de sus instrumentos, en sus 13 movimientos --lo mismo en la sección de manera, que en la de los metales--, en una gestión fuertemente reforzada con los golpes de bombo, nos lleva a un paroxismo emocional comparable a su versión original, pero con la frescura de lo novedoso.
DE OTRO LADO, la “Serenata para Instrumentos de Viento” –que viene en el mismo disco compacto--, es otra obra donde su autor, Arthur Bird, quien falleció en 1923, expresa una variedad de sentimientos sublimes que nos lleva a la quietud de un bello atardecer, en cada uno de sus cuatro tempos, ayudado aquí con el arreglo de Gunther Schuller.

Hay también una juguetona alegría en el último de ellos, y, como en todo los anteriores, se trasluce el mágico colorido de todos los instrumentos, como la madera, debidamente afinados y equilibrados en su correspondiente dinámica, marcada por el compositor en cada caso con una facilidad expresiva, que a veces parece tener elementos de comicidad.
LA TERCERA APORTACIÓN al compacto que nos referimos es “La Fiesta Mexicana”, de Herbert Owen Reed, nacido en 1910, que hace un tributo a la música de ese paíz. Fiesta Mexicana, nos ofrece en su primer tema una energía impresionante, que recoge la tecnología moderna digital con grandiosas expresiones instruméntale, bajo el titulo de Preludio y Danza Azteca, con marcados aires folklóricos, que tienen una plenitud de aires que recuerdan a la típica trompeta de los mariachis,
El segundo tiempo, denominado “Misa”, comienza con el toque de gong de las ceremonias de antaño, para llegar después a una melodía envolvente, de carácter religioso, en medio de la cual emerge el piccolo y toda la gama de la madera, con el aporte de los metales en un aire que parece más lúgubre que religioso, pero que mantiene, in crescendo, su valor litúrgico hasta el final.
Estas es una obra donde lo nacionalmente mexicano popular aparece meramente implícito, pues su composición tiene un carácter más puramente sinfónico que folklórico; pero ya en su ultimo tiempo, Carnival, es cuando único, como rubica temática, el jarabe tapatío se roba una parte de la composición con originalidad subrayando otros temas del folklore mexicano, para sellar espectacularmente el tiempo, haciendo honor a su nombre –en español-- de Carnaval.
Una “Tosca” extraordinaria en el “Teatro Real de Madrid”
Por Luis Felipe Marsáns
Una tremenda contribución a los estudiosos de la música clásica y la ópera, los diletante y hasta los profesionales que deseen comparar las diferentes ejecuciones, está emergiendo cada vez en mayor número de producciones, gracias a numerosas compañías de DVDs en todo el mundo, en este caso particular, distribuidos en Estados Unidos y Canadá por la firma “Naxos”.
Entre los mejores que he tenido la oportunidad de ver y escuchar –en la técnica digital de 5.1, grabados en el sistema más sofisticado, “Euro-Arts” nos presenta dos volúmenes con obras sinfónicas de Mozart, que son del más puro deleite y valor didáctico. El primero de los dos contiene la Sinfonía en Re mayor (titulada Praga); y la Sinfonía en Mi bemol mayor, interpretadas por la Orquesta Filarmónica Holandesa, bajo la batuta de Gerd Albrecht y David Zinman, respectivamente.
El segundo volumen, en este caso con la ejecución de la Orquesta de Cámara Inglesa, al comando del maestro Jeffrey Tata, contiene con igual riqueza de interpretación y sonido, las Sinfonías de Mozart “Júpiter” y “Linz”, ambas en Do mayor, y pertenecientes a la última parte del repertorio de compositor más sobresaliente del período clásico, antes de morir prematuramente.
Pero quizás lo más sobresaliente en materia de música sinfónica dentro de los DVDs a que me refiero sea el titulado Concierto Europeo, grabado en Lisboa, en el año 2003, con la Orquesta Filarmónica de Berlín, dirigida por Pierre Boulez, un francés que dirigió la Filarmónica de Nueva York, alrededor de la década de 1960.
Boulez no sólo sobresale aquí conduciendo un repertorio variado, que abarca el Concierto para Orquesta, de Béla Bartok y “Le Tombeau de Couperin”, de Ravel, sino que acompaña espléndidamente a la virtuosa pianista portuguesa Maria João Pires. Ambos –director y solista-- logran una ejecución singular y rica en acoplamiento (la cadenza es una joya), a lo que se suma la calidad de esta orquesta, encajada en el ambiente acústico de la iglesia del Monasterio de San Jerónimo, logrando una sonoridad de conjunto extraordinaria, en el Concierto No. 20 de Mozart, cuyo Andante, por si no lo recuerda, fue utilizado como epílogo de la película Amadeus.

Un DVD de esta serie, que no quiero dejar de consignar, empero, es el que interpreta el organista Klaus Mertens, con selecciones importantes para este instrumento de Juan Sebastián Bach. El hombre no sólo demuestra su maestría y sensibilidad para este repertorio --sentado al “Gran Organo Silvermann”, de la Catedral de Santa María--, sino que igualmente logra que el sonido de los distintos registros de este instrumentos emerjan grandiosamente.
Finalmente, una producción de Tosca, de Puccini, grabada en enero del año 2004, en el “Teatro Real de Madrid” por “Opus-Arte”, representa un verdadero logro, en el doble DVD, que añade entrevistas con los principales artistas y directores. Interpretada por un elenco de grandes artistas, la ejecución de esta obra maestra --dramática, sensual, religiosa y sádica a la vez; además de musicalmente rica--, representa una de las mejores realizaciones del repertorio en reproducciones digitales modernas.
La dirección de Nuria Espert, una gran dama del teatro lírico, como cantante en sus tiempos, logra el milagro de esta Tosca, no adulterada, aunque sin embargo, al final, Floria y Mario mueren juntos en una fosa común, concediéndole cierta originalidad, gracias a los elementos teatrales, pero sin desfigurar la producción, como suele ocurrir hoy en día con muchas presentaciones que distan de cómo fueron concebidas.
Los principales aquí, quienes brillaron no sólo por la calidad, colorido y entonación de sus voces, sino también por lo impresionante de sus ejecuciones teatrales, son la extraordinaria soprano dramática Daniela Dessi, como Floria Tosca; el gran tenor Fabio Armiliato, en el papel de Mario Cavaradosi; el célebre bajo Ruggero Raimondi, encarnando al Barón Escarpia y Miguel de Sola, como el Sacristán, con el coro y la Orquesta del Teatro Real de Madrid, conducidos por Maurizio Benini.
CAROLE FARLEY: LA EXCEPCIÓN DE LA REGLA EN POULENC Y MENOTTI
Por Luis Felipe Marsans
Siempre he sostenido que entre todas las manifestaciones musicales, la ópera es la más compleja y difícil de interpretar, aunque para mi, en el orden de lo personal, no haya nada más sublime y auténtico que el mensaje que nos llega a través de los sonidos de la orquesta sinfónica, en cada una de las voces de sus instrumentos.
Pero es que la ópera agrupa la actuación escénica de un elenco de grandes proporciones –por lo regular--, siguiendo un libreto y una partitura musical extensas, la dirección orquestal y la escénica; el canto y el montaje teatral de una trama novelesca, histórica o mitológica, aparte de la escenografía y luminotecnia junto al personal artístico de apoyo –a cargo de los miembros del coro--, y ocasionalmente, hasta un ballet, como en “Aida”, por citar un ejemplo.
Sin embargo, no siempre tiene que ser así, como lo demuestra Carole Farley --una soprano americana cuya larga trayectoria he seguido durante varias décadas--, en su magistral interpretación de La Voz Humana, de Francois Poulenc; y de El Teléfono, de Gian Carlo Menotti, que ella lleva en su repertorio desde antaño (incluso las ha hecho en Miami) con una entrega absoluta y calidad artística dignas del mejor elogio, particularmente en la primera, donde, sin nadie más en escena, la soprano se encarga de la trama completa, en forma de monólogo telefónico.
La interpretación a que me refiero como base de estas líneas, es la que ha salido al mercado recientemente en una grabación DVD realizada por la compañía VAI (gracias a una licencia de la DECCA, que la había producido antes con la BBC), y está acompañada por la “Scottish Chamber Orchestra”, con un sonido digital de varios canales admirable, en timbre y dinámica, bajo la batuta del maestro uruguayo José Serebrier, quien es su esposo en la vida real.
Y me detengo en esta doble realización porque, sin lugar a dudas, ambas obras --particularmente La Voz Humana, por su dramático contenido--, representan los mejores ejemplos de hasta donde puede llegar un compositor operístico y una soprano de calidad trabajando sola en la escena, como excepción a todas las consideraciones que hice al principio.
Y en El Teléfono, cantada en inglés, donde solamente existe un segundo personaje --que está a cargo de Russell Smythe--, Carole también sobresale por su graciosa y atinada actuación y dominio del canto; aunque no tan dramáticamente como en La Voz Humana, en la que su entonación, pronunciación del francés y dominio de la mímica de su rostro, contribuyen sustancialmente al drama que plantea el libreto.
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